Asunto: finales felices ―Eres un idiota, ¿lo sabéis, cierto? ―suspira alzando una ceja. Me encojo de hombros―. En serio lo eres. Luces patético ahora mismo. Bajar la mirada apenas me alivia. Saber que tengo sus ojos puestos en mí, y que a pesar de estar hablando con tono frustrado esconde una pequeña sonrisa, me hace incomodar un poco más. ¿Por qué soy tan imbécil? ¿Por qué, en un principio, acepté ser parte de esta locura? ¿En qué momento dejé que ella me cambiara? Sí, posiblemente todo comenzó meses atrás, cuando sus palabras hicieron destrozos en mi interior. ―¿Ni siquiera tratarás de… no sé, negarlo? Oye, te estoy hablando a ti ―insiste al no recibir respuesta de mi parte. Suspiro. ―Sé que soy un idiota, ¿de acuerdo? Yo… esto… lo acepto ―musito entre dientes. ―¿Lo aceptas? ¡Bien!

