Asunto: fogata en Las Peceras —No te alejes de mí. Mantente donde te pueda ver ―fueron las últimas palabras que me dijo Sebastian antes de que ambos saliéramos de la Casa Pez Espada; él con la nota de Maureen arrugada dentro de su puño y yo con mi cuerpo tembloroso. Tres días han pasado desde ese momento. Y desde entonces, no ha vuelto a dirigirme la palabra. Han sido setenta y dos horas demasiado difíciles para describir; muchas cosas han pasado, pocas que valgan la pena mencionar. Maureen no ha vuelto a hablar a través del megáfono, a pesar de haber prometido darnos algo especial días atrás. Y los demás participantes siguen viviendo como si nada importase realmente. ¿Importa algo? La pregunta se torna cada vez más insípida con el pasar de los días, de las noches. Cojo mi bloc de la m

