Capítulo 4:

2036 Palabras

Había que estar jodidamente demente o muy desesperado para ingresar a la fortaleza en la que la agencia tenía a sus reclusos antes de llevarlos ante la ley. Cada minúsculo espacio de aquel lugar estaba atestado de guardias armados y bien entrenados, capaces de disparar a sangre fría ante la primera duda. Después de todo, para ellos era más fácil limpiar la sangre que deshacerse de un desastre público. Por desgracia para Danika, ella estaba desesperada y se había quedado sin opciones, lo cual la dejaba a merced de tomar desiciones que solo un demente tomaría. Respirando profundamente una última vez, envió hielo a sus venas, intentando sofocar el fuego rabioso que ardía en estas, aumentando su adrenalina y dejando las emociones a flor de piel. En otro momento, aquel sentimiento tan bási

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