Las horas transcurren en mi recuperación, y Ezra es obligado a descansar en la habitación a mi costado. Parecía que no se quería despegar de mi lado, cosa que, me hizo sentir cosquillas en el estómago. Me quedo con la sensación de sus labios en los míos…fue un beso genuino, necesario y sanador. Ruedo los ojos, dejando salir un resoplido, ante la soledad de mi habitación a pesar de que cada cierto tiempo, las enfermeras entran a monitorearme. La puerta se abre, y supongo que es otra enfermera, pero quien cruza la puerta es Jen, con una sonrisa en sus comisuras y varios folders en sus manos. ─¿No estabas descansando? ─Cuestiono, preocupada por ella. ─Lo hice, pero, seguramente estás aburrida de solo tener a Ezra contigo, acosándote ─acota, colocando los folders en la cama. Alzo una cej

