Capítulo 3 — Una nueva oportunidad.

2403 Palabras
[Jia] Cuando me quedo sola en aquella habitación repleta de un blanco resplandeciente, no puedo evitar recordar aquel extraño sueño. Aquella mujer, sus palabras tan crueles e insensibles, su sonrisa burlona… Naeem. ¿Realmente soñé con mi muerte? ¿El accidente sí fue real? ¿Dónde está mi novio? Un doctor bajo y viejo ingresaba a la habitación acompañado por dos enfermeras jóvenes. Se acercan con una pequeña sonrisa en sus labios y comienzan a revisarme y a hacerme preguntas para saber sobre mi estado de salud. Decido mantenerme en silencio mientras hacían sus cosas y respondo cosas sencillas. Aún me dolía un poco la cabeza, pero el doctor me decía que era normal, debido a la gravedad del accidente. ¿Entonces sí hubo un accidente? Salvé a Naeem de ser atropellado… Él está bien. —Bueno, al parecer todo va según lo esperado. —Me dice aquel hombre y yo suspiro aliviada. Aún me dolía todo el cuerpo, pero era reconfortante saber que no me estaba muriendo— La recuperación será lenta, pero sin posibles efectos secundarios y eso es bueno. —Gracias por todo, doctor. —Le digo con amabilidad. Creo que el accidente había afectado un poco mi garganta, pero supongo que era normal— ¿Mi novio está afuera? Me gustaría verlo. Necesitaba verlo o moriría de ansiedad gracias a ese horrible sueño que tuve. Tenía que verlo por mí misma y confirmar que todo estaba bien. —¡Oh! ¿El joven es su novio? —Asiento con algo de timidez, pero lo dejo pasar porque realmente necesitaba ver a Naeem— La enfermera Kim lo llamará. Sus padres también están afuera, señorita. ¿Mis padres? ¿Papá? Asiento y espero por mis dos personas favoritas. Estaba adolorida, pero a la vez tan ansiosa. Seguramente ambos debieron estar muy asustados y no era para menos. Era la primera vez que me metía en un accidente de esta magnitud. Podía imaginar perfectamente el regaño que me iba a dar Naeem por haberlo obligado a salir en medio de una tormenta de nieve. Afortunadamente, esto no pasó a mayores. Me concentro en la otra enfermera que estaba revisando mis signos vitales y otras cosas, cuando de repente, el mismo chico de cabello castaño que estaba dormido a mi lado hace un momento entra en la habitación. Frunzo el ceño porque realmente no lo conocía, pero se veía tan cansado, preocupado e incluso asustado. ¿Será un amigo de Naeem? Y entonces todo se vuelve aún más confuso cuando una pareja entra detrás del chico, caminando directamente hacia mí. La mujer de cabello rubio y ojos azules me miraba sonriente mientras lloraba y agradecía una y otra vez que estuviera a salvo, mientras que el hombre de cabello canoso y ojos marrones lloraba en silencio y acariciaba suavemente mi cabello. ¿Qué está pasando aquí? —Mi dulce niña... Me alegro de que estés bien. —Comienza a decir aquella mujer mientras acariciaba mis manos con cariño— No sé qué habría sido de mí si te hubiera perdido. Lo lamento tanto, mi pequeña. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué es todo esto? —Princesa, no te preocupes por nada... Pronto saldrás de aquí y podrás hacer lo que siempre has querido. —Esta vez comienza a hablar aquel hombre. Su tono de voz era cálido y suave— Lo que importa es que estás bien y que pronto saldrás de aquí. Intento sonreír, pero es que todas estas personas eran completos desconocidos para mí. ¿Dónde están Naeem y mi papá? —Yo... Lo lamento, pero... —Trago grueso y entonces los miro fijamente— ¿Quiénes son ustedes? Y entonces sus caras cambian por completo al escuchar mis palabras. ¿Qué? ¿Dije algo malo? ¿Es Naeem? ¿Le pasó algo? ¿A papá? —¿Doctor? —Aquella mujer rubia miraba desesperada al hombre con bata blanca y luego a mí. ¿Por qué todos están actuando tan raro? —Hija... Cariño, ¿no recuerdas quiénes somos? Esperen... ¡¿Qué?! ¿Hija? —Creo que se están equivocando de persona. —Intento aclarar la situación por muy confusa que fuera para mí— Yo no los conozco. No sé quiénes son y estoy segura de que tampoco soy su hija. Todo esto me estaba volviendo loca. Mientras observo cómo todo a mi alrededor se vuelve un caos, puedo notar que aquellos señores que afirmaban ser mis padres comienzan a exigirle explicaciones al doctor. Mi mirada se dirigía de pronto hacia el chico de cabello castaño. Desde que fue a buscar al médico cuando desperté, no había vuelto a decir ni una sola palabra. Simplemente había permanecido ahí, con un profundo y enigmático ceño fruncido. Como si no se creyera por completo todo lo que estaba pasando frente a sus ojos. Ciertamente comparto el sentimiento. Aun así... ¿Quién es él? ¿Por qué está aquí y no Naeem? —Creo que la señorita Ainsworth está sufriendo un cuadro de amnesia. —¿Señorita qué?— Esto es más común de lo que creen. El impacto que tuvo en ese accidente fue fuerte y aunque no vimos ninguna clase de lesión en la tomografía, estas cosas pueden pasar. —¿Quiere decir que mi hija ha olvidado todo? —Mi corazón vuelve a acelerarse. Esta vez con miedo. ¿Por qué ese señor continúa llamándome hija?— ¿Se quedará así para siempre? —Todo parece indicar que se trata de algo temporal, aunque lo ideal sería realizar nuevos estudios. De todas formas, determinar cuándo recuperará la memoria es incierto. —Explicaba aquel hombre con calma y profesionalismo. Como si viviera casos como estos cada día. Me pregunto si sentirá también mi angustia— Ustedes pueden ayudarla a recordar. De esa forma se sabrá hasta qué punto ha olvidado las cosas... Anteriormente mencionó a su novio... El joven que está detrás. A él puede recordarlo. Aquellos señores voltean a ver al chico de golpe, completamente asombrados por lo que acababa de decir el médico. Hasta parecía que él mismo estaba sorprendido por todo esto. ¡No me refería a él! ¡Me refería a mi Naeem! —¿Chase? —Pregunta aquella mujer y el chico niega repetidas veces con la cabeza— ¿Chase es tu novio? —Yo... Bueno... Yo. —Sin embargo, decido quedarme callada porque no sabía qué más decir y francamente todo esto me estaba ocasionando un fuerte dolor de cabeza. Seguramente continúo dormida. Sí, todo esto se trata de un estúpido y confuso sueño. —Cómo pueden ver, la paciente está un poco confundida con las cosas a su alrededor. —El doctor decide intervenir, llamando la atención de todos— Haremos nuevos estudios, por los momentos lo mejor será ir de a poco y explicarle lo básico. No hay que abrumarla demasiado para evitar alguna complicación. Las personas que decían ser mis padres suspiran y asienten, y el doctor se marcha de la habitación aparentemente privada. La enfermera comienza a revisar mis signos vitales de nuevo y hace anotaciones en una hoja. Los demás me miraban como si fuera alguna clase de animal salvaje herido, preparado en cualquier momento para atacar. ¿Por qué me miran con miedo? Incluso ese chico de cabello castaño lo hacía. —Addie... Mi pequeña, no te preocupes por nada. Papá y yo te ayudaremos a que recuerdes todo. —Esa señora me miraba como si yo fuera lo más preciado del mundo. Sin embargo, no podía verla igual. ¿Por qué me llama Addie? ¿Quién es esa mujer que dice ser mi madre? —Addie... —Y es cuando escucho la voz de ese chico que mi corazón se acelera y se pone en alerta. Oh… —¿Addie? —Exclamo confundida y fuera de lugar. —Sí, cariño... Ese es tu nombre. —Intenta consolarme aquella mujer. —No es así... —Murmuro más para mí misma— Mi nombre es... Sin embargo, no dejan que continúe con mis palabras, ya que soy interrumpida por el hombre canoso. —Está bien, cariño... No te alteres, ya habrá tiempo para eso. —Me dice con voz tranquilizadora, pero en estos momentos estaba todo menos tranquila— Lo mejor será que descanses, Addie. Y ahí estaba de nuevo ese nombre. Addie. No puedo soportar todo esto. Definitivamente tenía que ser un sueño. O una mala broma. —¿Podría...? ¿Podrían dejar que haga una llamada? —Hago un último esfuerzo para que Naeem finalmente llegue a mí— Solo será un segundo, yo... —Cariño, ahora mismo no es un buen momento para llamar a nadie, mejor descansa. Te daremos oportunidad después. Esto no estaba funcionando. —¿Al menos puedo ir al baño? —Suspiro dándome por vencida— Realmente necesito ir. —No se preocupe por eso, señorita Ainsworth. —Me responde la enfermera que se había quedado en la habitación— Tiene puesto un catéter, le ayudará para que no se mueva tanto. ¡Ni hablar! Eso sí que no. —¡Necesito ir al baño! —Exclamo e intento moverme, pero aquella mujer de cabello rubio me obliga a quedarme quieta— ¡Por favor! La enfermera, esta vez con cara de pocos amigos, suspira y asiente no muy convencida. —Está bien, pero no vaya sola. Aún está muy débil y tiene que descansar por completo. Solo por esta vez, lo dejaré pasar. —Con cuidado me quita el catéter y me ayuda a levantarme de la incómoda cama. ¡Gracias! Gimo un poco al sentirme más adolorida de lo que estaba en la cama, pero decido aguantar y me pongo de pie. La señora de cabello rubio, con mucho cuidado, me lleva directo al baño, mientras que el hombre canoso y el de cabello castaño se marchan de la habitación. Quizás si me tranquilizo, más pronto que tarde, podré despertar de este loco sueño. Porque nada de esto tenía alguna clase de sentido para mí. La mujer me ayuda a sentarme en el inodoro y suelto un pequeño gemido de dolor, pero le aseguro que estaba bien. —Por favor... ¿Podría darme un poco de privacidad? —Pido, pero ella se niega. —No puedo dejarte sola, Addie. —Cierro los ojos con fuerza al escuchar ese nombre. —Solo será un momento, la llamaré cuando esté lista. —Intento convencerla, pero ella seguía negándose— Por favor... Al principio sigo obteniendo la misma negativa, pero después de unos segundos, la mujer rubia suspira y asiente con lentitud. Una batalla ganada. —No te tardes. Entonces sale de la habitación. Suspiro y trato de tranquilizarme. Finalmente, me dejo llevar y hago mis necesidades. Luego, con mucho cuidado, y algo de dolor, me pongo de pie nuevamente y me dirijo hacia el lavamanos. Antes no había podido ver cómo lucía mi rostro después del accidente. Seguramente debía estar muy golpeado, pues los dolores de cabeza eran constantes. Finalmente llego e intento abrir la llave del grifo para lavar mis manos, pero me paralizo cuando me veo en el espejo. De inmediato, mi corazón se acelera y comienzo a sudar frío. ¿Qué es esto? ¿Qué? No es posible. Con manos temblorosas, toco lentamente mi rostro hinchado y casi suelto un grito por lo que estaba viendo. Sin embargo, lo que más llamaba mi atención era mi desaliñado cabello rubio y el cambio tan abrupto en mi color de ojos. Esta no soy yo. Esta mujer frente al espejo no soy yo. ¡¿Qué está pasando?! —Addie... Addie, cariño, voy a entrar. —Escucho la voz de esa mujer al otro lado de la puerta. Sin embargo, yo no podía estar más asustada. Mi corazón estaba que se salía de mi pecho, mi respiración se sentía fallida, estaba sudando a mares. Era como si estuviera viendo a otra persona frente al espejo, pero no. Puedo sentirla, puedo sentir todo. ¡Se supone que esa mujer soy yo! —¿Addie? —Puedo escuchar cómo la puerta detrás de mí se abre, pero no podía hacer ninguna clase de movimiento. Estaba congelada— Cariño, ¿estás bien? ¿Addie? Addie... ¿Ese es el nombre de la mujer frente al espejo? ¿Addie? Pero no soy yo... Mi nombre es Jia. Yo soy Jia Reagan, no esa tal Addie. ¿Es por esa razón que Naeem no está conmigo en estos momentos? ¿Dónde está él? ¿Dónde está mi rostro? ¿Dónde diablos está la realidad que conozco? "Será interesante ver cómo sobrellevarás todo esto, Jia." Esa voz, ese sueño. Una nueva oportunidad. ¿A qué se refiere con eso? ¡¿Por qué mi rostro luce como el de esa mujer a la que todos llaman Addie?! ¿Por qué mi papá y mi novio no están aquí? ¡Quiero saber qué diablos está pasando! —Addie... Cariño, vamos a tu cama de nuevo. —Aquella mujer me da la vuelta con demasiada suavidad. Como si tuviera miedo de romperme, como si fuera la cosa más delicada que hubiera sostenido en sus manos alguna vez— Estás llorando, cariño... ¿Te duele algo? No debí dejarte sola... No te preocupes por los golpes en tu rostro, vas a mejorar y todo será como antes. Te lo prometo. Todo será como antes... Me permito mirar a la señora fijamente y trato de sonreírle, pero esa sonrisa flaquea al instante. —¿Me lo prometes? —Así es, cariño, te lo prometo. —Esta vez mi sonrisa sí sale un poco más y ella me la devuelve con dulzura. Sin embargo, casi de inmediato, mis piernas comienzan a temblar sin control y mi corazón vuelve a acelerarse. Es entonces que comienzo a sentirme extremadamente cansada y caigo en los brazos de aquella mujer que me acoge como si tuviera miedo de perderme nuevamente— ¡Tobias! ¡Chase! ¡De prisa...! —A pesar de tener los ojos cerrados y no poder moverme, podía escuchar la desesperación en sus palabras— Mi pequeña, Addie... Todo volverá a ser como antes. Lo prometo. Y esa última promesa es todo lo que necesito antes de dejarme ir en los brazos de Morfeo. Manteniendo la esperanza de que al despertar podría encontrarme con los ojos de mi Naeem y la dulce sonrisa de mi papá. Realmente eso esperaba.
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