Capitulo 11.

1467 Palabras
Josephin. Miro mi reflejo en el espejo, el vestido n***o liso se ajusta perfectamente a mi cuerpo. Larga hasta arriba de mis rodillas. Simple. Hace dos días que los preparativos para el funeral comenzaron. Demasiadas idas y vueltas para Eric. No quería estar en sus zapatos en estos momentos. Gracias a dios. Eric y yo no habíamos cruzado mas que monosílabos, no nos habíamos visto mas que un par de veces, con el entrando y saliendo de la casa no era fácil atraparlo con tiempo. Luego, estaba el otro problema, Bianca no se había separado de el desde ese día en el hospital. Eric tampoco se había separado de ella. Y mi pobre corazón imbécil era el que me reprendia a cada nada al saber tal hecho. no quería estar cerca de ellos. Si, sabia que mi lugar era el que Bianca estaba tomando. Bueno realmente era su lugar, la que había ursupado eso era yo. Yo era la intrusa en esto. Suelto el aire y tomo mi teléfono, mandando un mensaje a Jordan para que pase por mi y me acompañe al funeral. Si, tampoco iba a llegar con Eric a eso. Tomo mis lentes negros y me los coloco. Mis ojos cansados y enrojecidos por haber llorado anoche y el día después del hospital, no serian demasiado atractivo. Si, llore, llore por que finalmente me di cuenta que ya me había enamorado de Eric. Pero ahora yo era prescindible. Bajo las escaleras para esperar a Jordan afuera, mientras abro y cierro la puerta detrás de mi, veo entrar el auto de mi hermano acercarse a mi. Jordan me sonríe mientras me acerco a su auto, abro la puerta y subo, abrochando me el cinturón. —Hola hermanita— me alzo los lentes y le sonrió, pero estoy segura que la sonrisa no me llega a los ojos. Jordan frunce el ceño pero no dice nada, solo aprieta los labios y mira al frente. Jordan hasta ahora se ha mantenido al margen con todo el caos que causo la muerte del señor Brooks. Y no sabe cuanto se lo agradezco. Durante todo el viaje, nos mantenemos en silencio, y tambien lo agradezco. El cementerio esta lleno de personas de n***o, con trajes elegantes, mujeres con sombreros negros, y pañuelos secando sus lagrimas. —Wow, asi que si era querido— Digo asombrada por ver mucha gente en el lugar, Jordan suelta una risa seca sin nada de gracia. —Estoy seguro que los contrato la loca de tu suegra. Esa mujer ni siquiera derrama una lagrima, mírala— desvío mi mirada mientras me desabrocho el cinturón, hacia donde se encuentra mi suegra. Efectivamente, la mujer tiene un rostro estoico y sereno, aunque estoy segura de que pude ver un atisbo de sonrisa. Dios, es horrible. Trago grueso cuando mi mirada se desvía hacia donde se encuentra Eric hablando con otro hombre, el corazón se salta un latido cuando veo que Bianca esta a su lado, colgada de su brazo. —Ese cabrón—gruñe Jordan, saliendo del auto, lo sigo sin responderle nada. ¿Que podría decirle? Es verdad. Es un cabrón. Tomo un fuerte respiro, volviéndome a bajar los lentes, tomando el brazo de Jordan. Mirando hacia atrás, el brazo de mi hermano siempre ha sido mi apoyo, hace unos meses, era mi apoyo para no caer cuando mis piernas estaban débiles por el terror y el dolor de dejar a Derek atrás. Ahora, ahora me apoya para no caer ante el corazón que se me comienza a romper por ese hombre frente a mi. —Lamento su pérdida — murmura Jordan hacia la señora loca de mi suegra, mantengo mi mirada al frente sin verla directamente, pero soy testigo de la mueca que hace al verme, Jordan también, asi que la esquiva siguiendo su camino hasta donde esta Eric. Mis pies trastabillan, y si no fuera por el enorme apretón que me da Jordan sosteniendome, me caigo de boca. —Gracias— susurro, el me sonríe. —Lamento tu pérdida, Eric— Eric desvía su atención del hombre frente a el, y asiente hacia Jordan, quien lo está fulminando con la mirada. Eric me observa, pero yo solo miro como Bianca se acerca más a su costado. Mordiéndome la lengua para no decir nada ni hacer una escena, asiento hacia él. Jordan me conduce hacia la parte de atrás, donde se sientan los conocidos. Mis manos se entrelazan sobre mi regazo. Mi pierna sube y baja, la mano de Jordan me detiene, lo miro y me dice que me calme. Solo quiero salir de aquí. No se si Eric se da cuenta que toda la gente aquí sabe que esta casado con una McCarty. Estoy segura de que todos lo saben, y los murmullos detrás de mi me lo confirman. —Dios mio, es tan descarado que trae a su amante como si fuera la esposa. La pobre esta ahí sentada como si fuera nada—aprieto la mandíbula, sintiendo que mis dientes chirrían. —Mírala es tan tonta por creer que un Brooks le daría un poco de atención. Todo mundo sabe que eso fue solo una transacción—tan equivocadas no estaban. Pero me sabia a mierda todo esto. Quería irme, salir de aquí. Huir. —¿Podemos irnos?—Jordan suspira y niega, toma entre sus manos mi mano apretándome, dándome apoyo. Respiro hondo mirando la actividad frente a mi. Los discursos, el discurso de Eric comienza. —Les agradezco a todos los presentes por tomarse el tiempo de venir. Estoy seguro que mi padre también—dejo de escuchar cuando le veo sonreírle un poco a Bianca. Miro mis manos, impaciente por irme. No soy buena para los funerales, me da ansiedad ver a gente llorar, el ambiente tan oscuro y todo eso. Observo como todos comienzan a levantarse y arrojan tierra al ataúd, flores tambien. Jordan me mira y asiento. Me levanto dejando a mi hermano y tomando una rosa de una de las coronas de flores que había ahí. Me acerco, llamando la atención de todos. Me poso en el borde, miro la rosa en mis manos. Y lo único en lo que puedo pensar es en que este maldito hombre me jodio mi vida. —Suerte en el infierno— susurro bajo, tiro la rosa y avanzo para salir del lugar. Dejando a Jordan ahí. Me desvío hacia donde esta un banco cerca de un gran roble. Me siento, me quito las zapatillas, solo quiero llegar a casa y dormir. Apoyo los codos sobre mis rodillas mirando el paisaje frente a mi, los pájaros van de un árbol a otro, el aire se arremolina a mi alrededor soplando las hojas secas y sueltas. Estoy tan absorta que no me doy cuenta de que Eric esta a mi lado. No lo miro, solo trago. Pero luego recuerdo. —¿Donde dejaste a Bianca?—Eric esta parado con sus manos metidas en sus bolsillos, mirando al frente. —Estaba cansada, la envie a su casa— asiento, volviendo a ver al frente. Juego con mis dedos frente a mi, sin darme cuenta, tengo entre mis dedos ambos anillos, observandolos rodar en mi dedo anular. El silencio entre nosotros es incomodo, y no quiero llenarlo con nada, solo quiero que se vaya. —Jordan se ha ido, le dije que irías conmigo— levanto de golpe mi cabeza mirándolo con el ceño fruncido. -¿Por que hiciste eso?—pregunto molesta. —Estamos casados, Josephin— resoplo. —A buena hora te vienes a dar cuenta— murmuro, Eric se sienta a mi lado. Su calor me embarga, asi como su perfume. Mis ojos pican. Hay tantas cosas que quiero gritarle. Pero no. No dejare que tenga control sobre mi. —Jo... No se que ha pasado estos días. Solo intente darte tiempo a solas, tal vez lo necesitabas— Mi pecho se aprieta, mis labios se vuelven una fina linea sin querer explotar. Respiro hondo, una, dos, tres veces hasta que me controlo. te necesitaba a ti... Pienso. Pero en cambio digo. —Él que necesitaba tiempo a solas eras tú—lo miro con desden. —Bianca solo estaba ayudándome, siendo un apoyo solamente— Me muerdo el labio aguantando la retalia de palabrotas que quieren salir. Desvío la mirada y miro al frente nuevamente. —¿Y yo, Eric? ¿Que era yo?—vuelvo a mirarlo a los ojos, la amargura con lo que se lo digo es notable porque el ente abre los labios anonadado. Boquea y no forma ni una sola palabra, niego con la cabeza mirando mis dedos, acomodando mis anillos en su lugar. —Solo vámonos— Tomo mis tacones y descalza, emprendo camino. Comienzo a cansarme de todo esto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR