Josephin.
No sabía como demonios se lo iba a decir a Eric.
¿como le diría a Jordan sin parecer una hermana celosa?
Esa mujer era un peligro en nuestras vidas. Veneno puro.
—Tengo que decirlo...— parecía una maniática caminando de aquí para alla. Eric no estaba en casa aun pero estaba pronto a llegar.
Y yo definitivamente no sabia como abordar el tema sin parecer psicótica.
Las llaves siendo arrojadas en el plato de cerámica me alertaron de su llegada. Me quede quieta en el centro de la habitación esperándolo.
—Oh, ¿pasa algo?— preguntó acercándose a mi, mientras su aroma me envolvía cuando por fin estuvo a mi alcance. dejo un beso en mi frente y poso sus manos sobre mis hombros. con el ceño fruncido espero mi respuesta.
Sacudí la cabeza sin saber como decirlo.
—Bien... Tengo algo que decirte— Eric esperó, me pase la lengua por los labios y volví a hablar —Vi a Bianca hoy— el asintió aun esperando que continúe sin dejar de tocarme —Fui a casa de mis padres a ver a Jordan y disculparme por echarlo. La sorpresa fue que estaba perfectamente bien — la rabia y el dolor comenzaban a rascarme la piel desde el interior. la decepción nuevamente ardiendo en mi.
—Vale linda, mejor siéntate — asentí siguiéndolo, nos colocamos en el sofa.
Respire hondo. Demonios, esto era tan estupido de mi parte. Jordan se esta convirtiendo en mis padres gracias a esa bruja, estoy segurisima.
—Bianca es la nueva novia de Jordan, Eric— le suelto. Sus cejas se alzan con sorpresa mientras su boca se abre. luego su semblante cambia y su ceño se frunce en señal de confusión.
—¿Que?— asentí rápidamente, temiendo que no me crea. sacudió la cabeza y soltó una carcajada incrédula. — Vale amor, continua— respire aliviada.
—No entiendo como paso eso, Eric. Llevan saliendo tres meses. ¡Tres meses!— le dije exaltada. Eric finalmente comprendió la seriedad de todo lo que le estaba diciendo.
Se recargo contra el sofa y observo a la nada.
—Joder, Jo. Sabia que estaba desesperada pero no creí que tanto para tener opciones en caso de que yo no hiciera lo que quería. Pero... ¿Tú hermano?— sacudió la cabeza decepcionado — ¿Jordan sabe esto? ¿Que Bianca estaba conmigo al mismo tiempo que el?— sacudo la cabeza.
—Ahi esta el problema. No entiendo como es que esta con ella. Jordan estuvo conmigo en el funeral de tu padre. Bianca estaba colgada de tu brazo— recordar eso le hace hacer una mueca de desagrado.
Esos días fueron algo oscuros, y ambos lo sabemos. Estoy segura de que ambos queremos regresar atrás y hacer las cosas diferentes. No se puede.
Eric se pasa las manos por el rostro soltando un suspiro frustrado.
—Hablare con Jordan y se lo hare saber. Si tu tratas de hacerlo, estoy seguro que pensara que estas celosa— ruedo los ojos, al parecer ambos pensamos igual.
—Si, lo mismo pensé. Solo quiero proteger a mi hermano de esa mujer— el asiente, me jala contra su pecho y me aprieta mientras deja un beso en mi cabeza.
Tenia miedo. Por Jordan, si Bianca conseguía llenarle mas la cabeza de cosas a mi hermano, lo iba a perder. Él era todo lo que yo tenia.
—No te preocupes, Jojo. Vamos a solucionar esto— volviendo a besar mi cabeza me acurruque contra su cuerpo.
Algunas veces, como ahora, me olvidaba de los problemas que estábamos aun tratando entre nosotros. aunque nunca eran eternos, nosotros los complicamos más de lo necesario. Haciéndonos miserables mutuamente.
Tal vez ambos eramos un par de inmaduros. sin saber que camino tomar mas que el que nos protegiera de no salir heridos. Nuestros instintos de protección nos hacían subir nuestras barreras contra el mundo. Incluidos nosotros mismos.
—No quiero herir a Jordan — le dije despacio, él ronroneo en afirmación. —Hubo una cena para presentarle ayer, y no me llamó — dije bajo, Eric respiro hondo, su brazo se tenso contra mi cuerpo, apretándome mas contra él.
—¿Estás molesta por eso?— sacudo la cabeza. No lo estaba.
—No. Estoy decepcionada de su desplante. ¿Sabes? De mi familia, Jordan me daba un lugar, jamas me había hecho a un lado. Ahora que él lo hizo, tengo terror de que Bianca lo aleje de mi— Eric me alejo de su pecho, enmarcando mi rostro con sus tatuadas y grandes manos.
—No los necesitas, linda. Me tienes a mi— un enorme calor inundo mi pecho. Pero tambien un dolor agudo.
—¿Y cuando tu no estés?— le pregunto despacio, escuchando lo vulnerable de mi voz.
Eric me observó, por un par de segundos. Sus verdes ojos brillaban, una suave sonrisa apareció en sus labios.
—Eres mas fuerte de lo que crees, Josephin McCarty, y no necesitas de nadie para seguir asi— se acerco, y me beso, nublando todos mis pensamientos sobre su respuesta.
Mi corazón aleteo, emocionado y esperanzado. Últimamente la esperanza alberga mi cuerpo. Pero el miedo aun sigue ahí, latente.
Embriagados por las emociones de la conversación, me jala hacia su regazo, dejándome a ahorcajadas.
Un suspiro se escapa de mis labios cuando me aprieta contra su dura erección. Sus besos comienzan a descender por mi mandíbula hasta mi cuello, tardando más tiempo mientras mordisquea y chupa.
—Eric...— el gemido que sale de mi lo hace gruñir contra mi piel.
—¿Quieres que me detenga, amor?— gimo molesta negando con los ojos cerrados —Eso pensé — dice en una suave risa.
Dejarnos llevar en este momento, podría tener consecuencias.
¿Y para ser honesta? Me importa una mierda.
—Eric...—
—¿Mhmm?— su murmullo retumba contra mi pezón aún cubierto por la ropa.
—Follame— se separa de mis pechos, observandome con esos ojos verdes casi negros de deseo retenido, mientras una sonrisa complacida se extiende en sus labios.
—Ni dos veces necesitas decirmelo— y así, tomándome en volandas, nos conduce por las escaleras.
Entre risas y tropezones, llegamos a nuestra habitación.
La ropa comenzó a sobrar, y entre besos, nos desnudamos.
Volviendo a quedar con mis piernas enroscadas en su cintura, me empotró contra la puerta, haciendo que un ruido sordo retumbe en la habitación oscura.
—¿Preparada?— rio y asiento mientras vuelve a besar mi cuello, hambriento. —De acuerdo nena, por qué está noche, haremos a nuestro bebé —
Me separó un poco para verlo a los ojos, el me mira expectante, esperando mi réplica
—Veremos que tanta puntería tiene, señor Brooks — una sonora carcajada sale de el, y finalmente alineando su polla contra mi entrada me embiste.
Así, sin juegos previos. Pero no había necesidad, ya que mi coño chorreaba por las caricias y sus besos desperdigados en mi cuerpo.
—Joder...— el gruñido que Eric suelta me hace abrir los labios, sintiendo como mi coño alberga su gruesa longitud, abriendo mi canal.
Me sentía llena, y completa.
Comenzó a arremeter fuerte y de manera contundente, mi trasero y espalda chocaban fuerte contra la puerta, sus manos apretaban fuerte mis caderas, con la promesa de que más tarde moretones aparecerían.
—Te sientes tan bien, linda. Tan apretada y caliente— gimo ante sus sucias palabras, exitandome más y sintiendo como mis fluidos se riegan por mis muslos.
Nos mueve hacia la cama, poniéndome boca abajo y dejándome sobre mis rodillas y brazos, embostiendome sin avisar.
Sus besos en mi columna solo hacen que me humedezca más. Su mano retumba contra mis nalgas, haciéndome jadear de la sorpresa.
—¿Me detengo?— pregunta con la voz ronca, sin dejar de penetrarme.
Niego con la cabeza.
—Bien. Buena chica. Levanta más ese culo para mí, amor— suspiro obedeciendo, gime cuando mi pecho queda pegado contra el colchón, dándole más ángulo para penetrarme.
—Oh Dios— gimo fuerte y eso lo hace enloquecer, su mano se encuentra con mi clítoris, tocandome y apretando, llevándome al límite entre su mano y su polla en mi interior.
—Te voy a llenar de mi semen— gimo sintiendo como los oidos me zumban, mis dedos de los pies se aprietan y la cima de mi orgasmo llega, seguido del suyo con un gruñido y los chorros calientes de su semilla en mi interior.
Sigue embistiendo hasta que bajamos de la cima, su pecho se pega contra mi espalda, sintiendo como nuestros corazones agotados comienzan a regular sus latidos. Nuestras respiraciones son un asco.
Nuestros fluidos combinados entre mis piernas, nuestros cuerpo sudorosos.
Dios. Acabamos de follar.
—¿Jo?— murmuro apenas. El suelta una suave risa y besa mi sien. —Espera...— murmuro nuevamente en afirmación.
El sueño me comienza a jalar, cuando siento algo tibio entre mis piernas, miro sobre mi hombro y encuentro a Eric limpiandome con una toalla su semen.
Después de dejarla en el baño, vuelve y me se acuesta a mi lado, atrayendome a su pecho, dejando un beso en mi frente mientras su mano sube y baja por mi espalda desnuda.
—¿Estás bien?— asiento contra su pecho, escuchando su aún agitado corazón.
Jamás olvidaré está noche, ha sido alucinante. Y aunque puede que después me arrepienta, prefiero disfrutar el ahora.
—Descansa, mañana arreglaremos el mundo— es lo último que lo escucho decir antes de perderme en la inconsistencia.