Capítulo 22

885 Palabras
Abril Llevo como dos horas en estado pensativo, no se porque en mi cabeza lleva dando vuelta el pensamiento de que esa mujer de hoy en la oficina me traerá malas cosas, aunque puede ser que las malas vibras que me da sean por qué me cayó mal, saco la leche de la nevera y cuando le quitó la tapa todo pensamiento desaparece de mi mente de manera inmediata, me llevo la mano a la boca para contener la arcada y alejo el cartón de mi, salgo de la cocina de mi casa y cuando estoy lejos respiro profundo intentando alejar el olor a ración, Por que nadie me dijo que un poco de leche dañada puede apestar tanto, respiro profundo y aguantando la respiración entro de nuevo a la cocina y tapo la leche antes de arrojarla a la basura, el lugar queda apestando por un rato Y cuando me aseguro que todo vuelve a oler normal me acerco a la nevera. La reviso y me encuentro con un par de verduras que no uso también dañadas, aunque no huelen ya que están en bolsas si se les puede ver el moho, arrojo todo lo que está dañado a la basura y cuando termina la nevera queda casi vacía, entonces creo que ya es hora de hacerlo, es hora de ir por primera vez a hacerlas compras. -¡Niños vengan aquí! - no he terminado de gritar cuando se escucha un alboroto en la sala y ambos llegan corriendo a dónde estoy.- Pónganse derechos. Se colocan uno al lado de el otro y yo los miro fijamente con la mano en la barbilla, están bien vestidos con ropa de salir, peinados, con zapatos y la cara limpia. -¿Alguno quiere ir al baño?- Ambos niegan con la cabeza y celebró que después de tanto tiempo pueda salir cuando quiero de inmediato sin tener dar un montón de vueltas antes.- Muy bien niños, hoy me acompañaran a hacer las compras. -Shi, ¿Nosh conpalash un dulche? -Si se portan bien si. Se emocionan y colaboran a la hora de montarse en el auto, lo enciendo y estoy apunto de arrancar cuando pienso ¿a dónde se supone que tengo que ir? yo en mi vida he ido a un supermercado y eso fue cuando tenía como cinco con mi abuela paterna, intento recordar el nombre de alguno que haya mencionado mi antigua ama de llaves, pero ningún nombre viene a mi cabeza, los niños empiezan a impacientarse cuando notan que no nos movemos y decido llamar a Clarissa cuando noto que no se que hacer. -Holis -Hola clari ¿estás ocupada? -No para ti nunca lo estoy bebé -Necesito tu ayuda ¿tu dónde haces tus compras? -¿Compras de que? -De comida, ya sabes mercado para tu hogar. -Oh bebé yo no hago ese tipo de compras. -¿Ah no? -No, el asistente de Ben se encarga de que nuestra despensa siempre esté llena, ya sabes que con la fama que tiene es muy difícil salir y poder estar tranquilo en ese sitio de lugares, así que no va a esos sitios y como no le gusta que vaya yo solo su asistente se encarga. -Ash necesito ir a hacer las compras pero no sé dónde. -Déjame ver a quién le puedo preguntar bebé. -De acuerdo.- se escucha cuando aleja la bocina y empieza a gritar un par de palabras inentendible. -El asistente de Ben ya me pasará la ubicación de dónde el siempre va. -Muchas gracias. -Ve acercándote al centro, es por hay, cuando tenga la dirección exacta te la paso. -okey chao. -Chao baby. Cuelgo la llamada y tengo que volver a recordarles a los niños lo que pasará si no se comportan bien, ambos vuelven a guardar silencio y justo cuando estoy a mitad de camino me llega un mensaje de Clarissa con la dirección de el supermercado, conduzco hasta el y miro desde afuera la cantidad de personas que entra y sale de el enorme lugar, no me apetece de a mucho compartir mi oxigeno con otras personas tan corrientes, pero es lo que toca, ayudo a bajar a los niños y cuando estamos llegando a la entrada ellos me señalan el lugar en donde se toman los carritos, camino hasta a ellos y cuando intento jalar uno este se trabaja lo tiró con fuerza ocasionando que todos se giren a mirarme por el ruido que hacen, me pongo derecha y hago como si no me diera vergüenza el no poder hacer algo tan simple como sacar un carrito, pienso que tal vez pueda ser el carrito que está defectuoso pero cuando paso al de la fila siguiente este hace lo mismo, no es hasta que un hombre se acerca y me explica que tengo que poner una moneda para sacarlo que la gente deja de mirarme, poco después se forma un pequeño problema con los niños, ya que ambos discuten por quién será el que se suba a el asiento, para no causar otro show les pongo mi cara sería. -Silencio.- ambos me miran.- ninguno se subirá en el asiento, se subirán aquí. Los subo en el lugar en donde se supone irán las comprar y ambos se sientan muy entretenidos viendo a su alrededor.
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