Abril
Me siento en mi silla demasiado cansada, tengo la misma ropa de ayer y me siento sucia gracias eso, además de que he tenido que caminar un montón en lo que va de el día, ha sido tanto que ya perdí la cuenta de cuántas veces he tenido que subir y bajar de pisos, los tacones que llevo ya me matan haciendo todo más difícil, miro la hora en mi teléfono y me quejo por qué ya casi van a ser la una y aún no hemos ido a almorzar, se supone que lo haríamos después de que le llevará los documentos a Ryan pero no sé pudo ya que tuve que volver a imprimir esos documentos gracias a una pequeña parte que había quedado mal.
-Abby ven a mi oficina por favor.- La voz de Chase cuando contesto el teléfono se oye cansado.
-En seguida voy.
Me levanto de mi asiento y me es inevitable no quejarme ante el dolor de pies que tengo, Macarena en su puesto come animadamente su comida, yo le vea y por primera vez pienso en que su comida se ve apetitosa, lo que hace que uno piense el hambre, sigo mi camino y entro a la oficina de Chase sentandome de inmediato en el sofá que tiene.
-Para que me llamaba jefe.- sin importarle mucho lo que piense me acuesto por completo en el sofá para descansar un poco la espalda.
-Creo que hoy no podremos salir a comer.
-Si creo que ya lo noté.
-Entonces pediré que nos traigan la comida de uno de mis restaurantes favoritos, espero que no te moleste que hoy no podamos ir a dónde tenías pensado.- se levanta de su silla y se estira lo más que puede antes de caminar hacia mi.
-En este momento es tanta el hambre que tengo que no me importa de dónde venga la comida.- me incorporo cuando llega a sentarse a mi lado pero el se siente y me vuelve a empujar para que recueste la cabeza en sus piernas.- puedes creer que hasta me dieron ganas de comer la comida de Macarena.
-Wow entonces de verdad te debes de estar muriendo de hambre por qué que clase de persona piensa en comer la comida de Macarena.- su tono de voz me de muestra que se encuentra hablando de manera sarcástica lo que me hace enojarme, pensar en comer la comida de Macarena es un tema serio para mí.
-Si no tomas enserio mis problemas entonces ya no te los contaré.- Me levanto enojada y me siento derecha a su lado con los brazos cruzados.
-Ya no seas dramática.- pasa su brazo por mis hombros y hace que me pegue a su costado para que vea su teléfono.- Este es el menú elige lo que más te apetezca, ya la viuda de los niños la elegí yo.
-De acuerdo.- aunque me parezca un poco comprometedora la posición en la que estamos no puedo evitar relajarme contra su costado para elegir mi comida cómodamente.- quiero este.
-Enserio solo comerás eso.- arruga una de sus cejas por mi elección.
-¿Que tiene de malo? es una comida saludable que trae la proteínas adecuadas para que luego no me de hambre.
-Si lo que quieres es una ensalada cesar con pollo eso tendrás.
Cómo no retira su brazo de mis hombros no me lavando y sigo recostada a su lado hasta que le llega una notificación en su teléfono avisándonos que la comida ya está abajo, el me pide que busque a los niños mientras que el baja hasta la recepción para buscar nuestro pedido y eso es lo que hacemos, cuando vuelvo a subir a la oficina el ya se encuentra allí acomodando todas las cosas en la pequeña mesa de centro que tiene frente a el sofá en donde estuvimos sentados hace un momento.
-¿Comelemosh pollito? - Adan es el que se apresura a Chase para ver qué es lo que comeremos.
-Si Adan pedí pollo para ti y tu hermano ¿A ti te gusta el pollo Dean?
-mmm ¿Es flito?- Dean se acerca con menos entusiasmo que su hermano a la mesa.
-Si es pollo frito.- Chase contesta con mucho paciencia sus preguntas.
-Entonches si quielo.
-Antes de comer tienen que lavarse las manos niños.- camino hasta ellos para tomarlos de las mano y poder llevarlos a el baño privado que tiene Chase en su oficina.
-Tu siéntate yo los llevaré.- Chase me los quita de las manos.
-No tranquilo, yo los llevo tu debes de tener hambre no has desayunado.
-No tengo mucha hambre en cambio tu si así que siéntate y come.
-Tu si eres bien mandon, te haré caso solo está vez por qué de verdad tengo hambre.
El asiente satisfecho por qué le haya hecho caso pero más le vale que no se acostumbre, por qué yo no sigo órdenes de nadie, desaparece en el baño con ambos niños mientras yo rebuscó entre todas las bolsas hasta dar con mi comida, una vez que la tengo la mano empiezo a comer como sino hubiera un mañana disfrutando lo deliciosa que está la ensalada, poco después los niños salen ya con sus manos bien limpias y tengo que parar de comer para poder ayudarlos a sentarse, los acomodo a mi lado y les pongo frente a cada uno su recipiente desechable con su pollo frito.
Chase arrastro su silla de trabajo hasta la pequeña mesa para poder comer con nosotros, saca su comida y apenas le iba a dar su primer bocado cuando donde cae en cuenta de que que no pidió bebidas, intento volverse a levantar para ir a buscarlas pero con ayuda de los niños se lo impedimos, ya me daba miedo de que le fuera a dar algo por no haber comido, por suerte si logramos convencerlo haciendo que empezará a comer, aunque dijo que no tenía mucha hambre se comió toda su comida, lo que dejaron los niños y lo que deje yo lo cual fue motivo para burlas ya que si así come sin hambre como será cuando lo haga con una de esas hambres que lo deja a uno sin fuerzas.
Al momento de volver a dejar a los niños en la guardería de armó todo un problema por qué ninguno de los dos quería volver, ninguno de los dos quería decirme el porque, pero me parece que va a venir siendo por culpa de los mocosos esos que se están metiendo con Adan, lo que me recuerda que tengo que hablar con Chase sobre ello, no es que me quiera aprovechar de que el es mi amigo, pero si mis hermanos siguen con ese miedo de ir a la guardería lo voy a tener que hacer.
-Solo por hoy van a poder estar conmigo en mi trabajo pero ya mañana tienen que volver a la guardería ¿Entendido?
-¡Si!
Ambos se quedan muy felices a mi lado y rápidamente se entretienen con la mata de el otro día, el trabajo parece que nunca va a acabar y mientras yo tengo que ir de un lado a otro Macarena me ayuda a cuidar a los niños, lo cual hace que le tenga un poco de aprecio por eso, ya que ella también tiene un montón de trabajo y que se tome el tiempo para ayudarme me hace empezar a verla como una especie de amiga.
Al igual que Ryan, el cual se quedó mirándolos muy quieto cuando salió de su oficina, les dijo lo genial que se ven ambos teniendo la misma cara y luego les dió una menta a cada uno, no fue mucho lo que les dijo pero para mis hermanos ese fue un tremendo halago que los dejo con el autoestima en el cielo.
No es sino hasta que son las cinco de la tarde que por fin tengo un momento de descanso, como no tomamos nada a la hora de el almuerzo me dirijo hacia la sala de descanso dos pisos más abajo y compré en la máquina expendedora bebidas para los niños, también que le compro una a Chase, siento que es lo mínimo que puedo hacer por el, después de todo lo que el hace por nosotros, y es que nada más en eso de invitarnos a almorzar todos los días se le va un buen dinero, al principio solía avergonzarme por eso pero luego entendí que es algo que el hace por qué quiere y que no le molesta para nada.
Camino con las bebidas hasta el mi piso de trabajo y luego me dirijo hacia el escritorio de Macarena en donde se encuentran mis dos hermanos muy concentrados viendo como ella hace un dibujo de un cachorro.
-¿Quien quiere un juguito? - les pregunto y los tres levantan la cabeza de golpe ante la mención de jueguitos de cartón, les doy uno a cada uno, por qué si, también le traje a Macarena.
Al parecer para los niños Macarena es una persona de mucha confianza ya, tanto que ambos le piden ayuda a ella para que les abra sus jugos y luego se sientan en sus piernas para tomarse los, la cara de Macarena me demuestra que no le molesta y los dejo ahí solo por qué yo también siento que ella es una persona confiable, camino hasta la puerta de la oficina de Chase y cuando estoy apunto de entrar la puerta de Ryan se abre y el sale mirando su teléfono, de repente levanta la mirada y se queda fijamente mirando a Macarena con los niños, parece dudar si acercarse o no y al final lo hace se acerca y empieza hablar de algo que no alcanzo a escuchar, decido darles un poco de privacidad entrando en la oficina frente a mi.
-Creo que ya entendí que no importa cuántas veces te lo diga no hay manera de que toques la puerta antes de entrar.- cierra la laptop frente a el.
-Me alegra que por fin lo hayas entendido.- finjo querer llorar de la emoción lo que lo hace rodar los ojos.- ten, para que te hidrates.
Le paso su juguito de manzana y me siento frente a el para empezar a tomarme el mío.
-¿El tuyo de que es?- habla derrepente.
-Es de durazno ¿por? - le muestra el dibujo de duraznos que trae el cartón.
-Me lo puedes cambiar.- hace un puchero con sus labios.- No me gusta el sabor de la manzana.
-¿Es enserio?- arrugó una ceja, ¿a qué clase de persona no le gusta el jugo de manzana? cuando noto si rostro completamente serio descubro que el es esa clase de persona.- pero ya lo empecé.
-No importa.- me ofrece su jugo y yo lo tomo antes de pasarle el mío.- gracias.
El empieza a tomarselo sin hacer ninguna mueca de asco por estar tomando en el mismo popote de el que yo tome, pero luego recuerdo que ayer intercambiamos mucha saliva sin sentir asco y eso lo explica todo, yo también empiezo a tomarme mi jugo hasta que mi teléfono en mi bolsillo de el blaiser interrumpe el silencio cómodo que estábamos teniendo, lo saco y apenas lo enciendo veo los mensajes de parte de Thomas, los abro y no se porque ver lo que dicen no me alegra, por qué debería estar alegre, los mensajes son para invitarme a una cena que hará en su casa con algunos amigos, se que entre esos amigos está Logan, eso debería hacerme feliz por qué es la oportunidad que necesito para acercarme a el, pero por alguna extraña razón asistir a esa fiesta no me llama la atención ni me entusiasma.
-Puedes creer que Thomas se me adelantó y va a realizar una cena en su casa, obviamente irá Logan, así que ya no tendré que organizar nada yo.- Guardo mi teléfono y miro a Chase.
-¿No pensarás ir o si? - le seriedad en su rostro hace que yo también me ponga sería.
-Pues si, ya te había dicho que pensaba organizar una cena para acercarme a el, esto solo me facilita las cosa.
-De verdad que tu aún no te das cuenta de nada.- hago una mueca sin entender de que habla.- Muy bien, creo que es hora de que hablemos.