Él correspondió a su abrazo. —Hola Camilla, también me alegro de verte. Estás muy bonita—concluyó con picardía. Esas palabras molestaron a Taddeo, que miró a su hermano con enojo, retándolo con la mirada, mientras veía para su desagrado que Camilla se sonrojaba por el alago de Camilo. —Gracias —respondió ella—, podemos vernos más tarde, es que debo ir a trabajar. —Claro esperaré ansioso tu regreso —expresó con un tono de burla, perceptible para Taddeo, más no para Camilla. Taddeo sentía que echaba humo, definitivamente el amor volvía estúpido a la gente, como no podía darse cuenta Camilla, que su hermano se estaba burlando de ella, apretó sus puños al lado de su cuerpo e hizo amago de salir porque no quería pelearse con Camilo, pero cuando iba caminando Alondra, lo tomó del brazo. —A

