Bajó por su vientre, su centro sin vellos, porque desde adolescente se acostumbró a rasurarse, sus caderas y muslos anchos, como consecuencia de la acumulación de grasa, sus piernas aunque eran largas no eran delgada, su cuerpo era bastante curvilíneo. ¿Estaría dispuesta a someterse a operaciones de belleza para complacer a un hombre? Pensó por breves segundos y su respuesta fue revelada inmediatamente, definitivamente no, eso era ella; pudiera ser que en ciertos momentos de su vida, se sometiera a algún régimen alimenticio, era porque así lo quería, para sentirse bien de salud, por su bienestar y para complacerse a sí misma, no para complacer a otros. En voz alta pronunció. —Debes amarte Camilla, nunca dudes de lo preciosa que eres como mujer, no dejes que las palabras mal intencionada

