La joven Sahara se disponía a bajar al living, cuando se cruzó en el pasillo a Kaleb que venía en dirección contraria. Ambos se quedaron mirando en silencio, no sabían cómo comportarse luego de lo ocurrido la noche anterior. Ainsworth tomó la iniciativa de hablar, ya que la joven no hizo ningún amago en saludarlo siquiera. —Hola, ¿Dormiste bien? —se mostró interesado. —Sí, la verdad es que sí. Prefiero la cama para mí sola que compartirla —su comentario salió mordaz. —Vale, pues me temo que hoy te tocará compartirla —emitió Kaleb con el mismo tono. —Entonces ya sé para dormir en el sofá —respondió tajante. —Ya —resopló cansado de la estúpidas peleas sin sentidos—. Dejemos de comportarnos como unos críos y hablemos como dos adultos. —No, no tengo nada que hablar contigo —se negó la ch

