Narra Michael: Ella se había ido y yo aún no lo asimilaba. La llame cientos de veces pero no contesto, quería salir a buscarla pero no sabía dónde podría estar. Me pase toda la noche pensando en las cosas que me dijo, y habían dos palabras que no dejaban de darme vueltas, “te odio”. Dos simples palabras, que cada vez que las repetía, se sentía como una puñalada directo al corazón. Me dolía, y no podía evitarlo, me dolía enormemente pensar en la sola idea que fuera verdad, de que de verdad ella me odiara, o de que ya no me amara. Narras tú: Me dolía mucho todo esto que estaba pasando, no podía creer que él haya preferido créele a ella y no a mí. No era capaz de seguir soportando esta situación, así que por eso me fui, quizás fue una decisión apresurada, quizás debí pensarlo mejor, per

