capitulo 7
Narra Roxanne
¡Que estúpida soy! Pensé que me dejarían libre por estar en otra ciudad, Yo haciendo planes para salir por las noches y disfrutar mi libertad, pero veo que aún así me quieren tener vigilada, Igual buscaré la forma de escaparme, nadie apresa a Roxanne Hilly.
Me voy a uno de los casinos que están cerca de la zona y me dispongo a solo mirar por el momento, me voy a una de las barras y me siento, pido una copa de vino y observo a las personas, a los juegos, Veo que diferente es todo esto a mi vida, aquí solo se divierten y solo hay libertad.
Me voy al juego de la ruleta y me dispongo a jugar un rato, cuando se me acerca un apuesto chico, -Hola señorita, ¿necesita compañía?- es muy guapo, de casi 2 metros de altura, moreno, ojos café, puedo asegurar que es latino, tiene un acento muy rico de escuchar, viste de traje azul marino y tiene el cabello castaño, mis ojos no pueden dejar de verlo porque es de características similares al hombre ideal, en lo que esto sucede, mis guardaespaldas lo detienen y le dicen -¡Hey! No puede acercarse caballero ¿no sabe con quién habla?, Tenga cuidado con lo que hace-.
De una vez se intimida el chico, creo que debe tener la misma edad que yo, tuve que quedarme callada porque se supone que los hombres de seguridad tienen que impedir que alguien se me acerque a lastimarme y más siendo un desconocido, además que los ojos de todos estan puestos en mi.
Decido ir nuevamente hacia la barra y le doy mi tarjeta de presentación de manera discreta al chico que esta atendiendo, y le digo -Désela al chico que está por allá y dígale que se la mando yo, pero sea discreto- y así sucede, al pasar 2 minutos recibo un mensaje:
-Hola soy Juan Pablo, el chico que se acercó a ti hace unos minutos. ¡que bella eres! Me encantaría conocerte-
Me encantó que me escribiera, no porque pudiera enamorarme, porque el amor no existe para mí, lo único que existe en esta vida se compra con dinero y poder, me gusta que me escriba simplemente para gozar los placeres del sexo aunque tengo que ingeniarme la manera de estar con él sin que me descubran. Me encanta seducir a los hombres, que me miren y después dejarlos sufriendo por mi.
Entonces le respondo -¡Hola guapo, me imagino que ya sabes quién soy porque me ves en la prensa a diario, ¿De dónde eres?- y en lo que me responde, aclara mi duda de su nacionalidad -¡De Puerto Rico!- era un bello latino, nunca he estado con uno pero me gusta disfrutar y conocer diferentes culturas, además, sus acentos son sexi, le respondo -Me imaginé, ¿te gustaría pasar el rato conmigo?- y se tardó un rato en responder, me imagino pensando si acercarse o no por la escena que le hicieron mis guardaespaldas hace un momento.
-¿Puedo ir hasta donde estás?- y en lo que leo ese mensaje, le respondo inmediatamente un NO, tuve que explicarle la situación con los de seguridad, después de un rato hablándole, le comento: -A las 10:00 pm, puedes ir al Lobby del hotel donde me hospedo, yo te buscaré-. De inmediato le dejo la dirección en un mensaje y procedo a retirarme supuestamente a descansar, lo bueno de todo es que puedo escaparme con facilidad porque nadie supervisa el ascensor de mi habitación, al dar las 10, lo busco por todos lados pero no lo veo, de repente siento que me susurran al oído -Ese olor a Vainilla es exquisito-. ¡es él! Antes de que cualquiera se percate, lo agarro por su brazo y lo subo al elevador, lo traslado a mi habitación y le digo -¡Shh! Nadie puede saber que estás aquí- y al llegar, me quito el vestido, quedándome solo con mi lencería blanca de encaje dejando poco a la imaginación, él se queda sorprendido, como si lo hubieran paralizado con un hechizo, me acerco y le hablo al oído Y le digo -¿Te gusta lo que ves?- mientras le acaricio el cabello y el con su cara de niño inocente me responde de forma tartamuda -Si, por por supuesto-
le desabrocho la camisa y paso mi dedo lentamente y suave por su pecho, el sigue paralizado por mi belleza, le quito el cinturón y lo rodeo por su cuello acercándolo a mi mientras le rozo mis senos por su pecho, le quito el botón del pantalón y se lo bajo lentamente mientras mis manos van tocando su pene, el no aguanta más y me besa apasionadamente, como si me fuera a escapar me toma por mi cintura pegándome a él, y me dice -¡Serás mía, toda tu eres hermosa!- y por mi mente pasa el pensamiento de hipnotizarlo con mis encantos hasta enamorarlo, así que solo lo sigo seduciendo.
Me quito el Brazier, y mis senos quedan al descubierto, él admirándolos los acaricia para contemplar el paisaje majestuoso que tiene enfrente, Cuando me vuelve a besar se unen nuestros cuerpos en 1 solo, y se despierta aún más la llama del deseo como un volcán en erupción, hasta que el deseo queda satisfecho entre las sábanas, que eran blancas y se convirtieron en un ventarrón cuando pasa una tormenta.
En lo que termina de suceder, él con ganas de quedarse, le digo -Tienes que marcharte, pueden entrar en cualquier momento y no pueden darse cuenta de que están aquí- y el con cara de decepción me responde -¿Qué ahora? Pero si acabamos de terminar de entregarnos nuestro amor- y suelto mi más grande risa -Jajajaja ¿amor? Eso no existe, tienes que vestirte porque tengo que dormir, mañana me toca un día de trabajo largo- y lo miro con algo de seriedad, él se viste y antes de retirarse me dice -¿Puedo llamarte después? ¿te veré en el casino?- y obviamente no le atendería la llamada y no lo volvería a tratar, pero no le diría eso allí porque me delataría allí mismo, así que le respondí -Si, por supuesto cariño, nos veremos por allí- y le doy mi sonrisa hipócrita para convencerlo y que se fuera rápido de allí, y así sucedió.
Me voy a duchar y me acuesto a descansar para el día de mañana estar relajada en la conferencia con el señor Stone.
(Al día siguiente)
Me despierto y veo la hora, son las 6:00 am, todavía es temprano para la reunión, escucho que tocan la puerta, -¡Buenos días señorita, es el servicio al cuarto!- y pienso que yo no hice ningún pedido, pero me dirijo a abrir la puerta, y era una de las mesas más grandes, tenía orquídeas gigantes de color blanco, era el ramo de flores más grande que había visto, tanto que la tenía. Que traer entre dos personas.
Hago pasar la mesa con el desayuno y había una nota: “Disfruta del desayuno y del pequeño ramo de flores que te envié, con cariño el Sr. Stone” y no sé por qué tantos detalles de ese señor, yo ni siquiera lo conozco, es un gran detalle que hace por mi.
Al ver el desayuno, había de todo: café, jugo de naranja, pan tostado francés, tocino, huevos, gelatina, fresas, banana, y un vaso de leche, gran variedad para que yo eligiera cual de todos querría, fue un lindo gesto de su parte.
Después del desayuno, abro mi computador y me llega un correo de mi padre, “Buenos días mi niña Roxanne, espero estés bien y estés a gusto con los guardaespaldas que te mandé, avísame cualquier eventualidad, recuerda que como mi hija, debes lograr convencer al señor Stone de vender sus acciones, demuéstrame que verdaderamente quieres ser como yo, logra los objetivos planteados”.
Y sé que debo hacer lo que sea para hacer sentir orgulloso a mi padre, sé que me reconocerá todos los esfuerzos que haga, así que veré cómo convenzo al señor Stone.
Llamo al Señor Stone para saber a qué hora podría recibirme, Me atiende su secretaria, la voz sonaba como una señora mayor, -Buenos días, habla la señorita Hilly, tengo una reunión con el Señor Stone para el día de hoy, llamo para saber a qué hora está pautada- al terminar estás palabras, ella me responde -¡Buenos días señorita Stone! Si, claro, es para el día de hoy, la reunión esta pautada para las 11:30, debe ser puntual, el Señor Stone no le gustan los retrasos, tiene una agenda muy ocupada, espero tenga una feliz mañana-. Y me cuelga el teléfono, no sé si es que está señora es medio grosera o si aquí en las Vegas se manejan los negocios así, trataré de ser puntual.
Veo el reloj, y son las 9:30 am, me dirijo hacia mis maletas, y reviso lo que me pondré, siempre he comprado lencería de encaje sexi, me encanta sentirme hermosa en toda ocasión, entonces elijo una fucsia enteriza, resalta con el color de mi piel y mi cabello, y me coloco mi vestido corto, pero no mucho, de mangas para no mostrar tanto, pero si el caso lo amerita, puedo bajarlo un poco para mostrar algo de mis senos, pero como no sé quiénes estarán en la reunión, no puedo arriesgarme a estar muy expuesta. Debo concentrarme para la ocasión, y ver cómo lo convenzo, ojalá esté solo el señor Stone, parece ser alguien mayor por tantos detalles, me imagino que debe tener unos 60 años, y por el éxito y tiempo de sus empresas, debe ser así.
Me dirijo al clóset y reviso cuáles de mis zapatillas me pondré, definitivamente debe ser con tacones de aguja muy altos, porque hace que me vea más sensual, elijo unos blancos y me miro al espejo con ellos puesto, me quedo convencida de que eso es lo que usaré con mi bolso Gucci blanco, debo llevar mis carpetas para que se lleve a cabo la documentación.
Quisiera de verdad asegurar las acciones para la empresa de mi familia, no quiero que el desgraciado de George se salga con la suya, él debe pagármelas y muy caro, me cueste lo que me cueste.
Veo el reloj y ya marca las 11:00, me echo mi perfume para Disponerme a salir, me recojo mi cabello por si me toca mostrar, y salgo de mi habitación, veo a mis vigilantes, perdón a mis guardaespaldas, que andan cuidándome siempre, y les pregunto -¿Ya mi limosina está abajo esperándome? Y me responde -Si, señorita Stone, está esperando por usted-.
En lo que voy bajando recibo una llamada, es Juan Pablo, pero no le contestaré, Porque simplemente no vuelvo a ver hombres que ya han estado conmigo, cuando por fin me cuelga, veo el celular y tengo 7 llamadas perdidas en poco tiempo, recibo un mensaje que dice: -¿Por qué no me contestas? Es Juan Pablo, el que estuvo contigo ayer, quería decirte que me encantó estar a tu lado y quisiera que se repitiera, ¿estás disponible?- pero no le respondo, ignoro sus mensajes.
En lo que llego al lobby desde el ascensor con mis guardaespaldas, él está allí, Y corre hacia donde estoy yo y me dice -¿Por qué no me respondes las llamadas y mensajes? ¿por qué haces como si no me conoces? Y pongo cara de temor y le digo a mis guardaespaldas -Por favor quiten a este señor de mi vista, no lo conozco, primero me acosa en el casino y aquí también- entonces lo echan para protegerme, pero es parte de mi vida, no sentir compasión con nadie, excepto por mi madre, soy así porque la vida me hizo así, simplemente no puedo ser buena con los hombres cuando todos son unos traicioneros.
Solo veo como se lo llevan y el me grita -¡Eres una perra desgraciada!- y lo terminan de sacar.
Espero que todo el camino este despejado y salgo hacia mi limosina para ir a mi junta de negocios, me preocupa que este tipo me haya quitado el tiempo para llegar puntual, así que trataré de no distraerme con nada más y de decirle al chofer que vaya lo más rápido posible.