Capítulo 27 —¿Qué rayos hace adentro? —dice la señora Amelia. —Dijo que ahora vendría —rasco mi cabeza en forma de que estoy nerviosa. —Pues más le vale —menciona para luego tomarme del brazo y llevarme hacia la mesa de centro. por lo que después ella y mi abuela se sientan para luego darme un regalo. —Mira esto es para mí bisnieta es una esclava—me da una pequeña cajita. —Ay no era necesario—digo para luego sonreir. —Claro que sí—me sonríe para luego tomar mis manos—Quiero que me prometas que en cuanto nazca mi nieta se lo pondrás. —Claro que si —asiento con la cabeza. —Bueno sigo yo—menciona mi abuela Elsa—Mira compré esto, son unos aretes, Amelia y yo quisimos regalarte este juego entre las dos. —Muchas gracias—les agradezco para luego abrazarlas. —Aun no acaban las sorpresas

