Las clases con Diana ya eran una costumbre, comenzó un entrenamiento físico que ni siquiera cuando estaba en primaria le hacían realizar. De algunos movimientos más bruscos pasaron a ser más delicados y fuertes, aunque no todo era enfocado a eso, también comenzó a aprender más cosas sobre los licántropos, como que para ellos su alma gemela llevaba el nombre por “mate”, alguien por quien morirías y matarías sin dudarlo, que no puedes separarte de él por mucho tiempo ya que tu lobo interior no te lo permite, que las mujeres que eran licántropas al transformarse solían ser más pequeñas y delgadas que los machos, fue ahí cuando en su mente se iluminó una ampolleta, el lobo que la atacó cuando fue a la ciudad nunca fue un macho, era una hembra, por esa razón los Collin no pudieron actuar y simplemente fueron a dialogar, pues si tocan a una hembra, seguramente solo habría otra guerra, así que básicamente las hembras tenían libre albedrío mientras no se sobrepasaran.
¿Pero quién podría ser aquella loba que la atacó? Claramente era del clan Sitka, pero ¿quién podría ser exactamente?, hasta ahora solo conocía a la señora que compartía asiento junto con ella en el avión, pero nada más, o al menos eso creía.
Comenzó a pensar en el entrenamiento que Diana le estaba proporcionando, debía concentrarse más en sus sentidos, la mente puede olvidar e incluso imaginar cosas, los sentidos no, intentó concentrarse lo más que pudo, cuando alguien que pasaba a su lado empujó bruscamente su brazo.
—Ah… disculpa—
La sonrisa falsa y el tono de voz poco convencional le dio a entender que la acción realizada con anterioridad fue hecha con toda la intención del mundo.
—Solo ten más cuidado la próxima vez —susurró Magnolia, no quería levantar la mirada para saber quién era, pues incluso sin verla cualquiera podría sentir el aroma al perfume barato de vainilla.
—¿O si no qué? —la chica rubia se detuvo en seco y se giró de manera amenazadora.
—¿Necesitas una clase de modales? —Magnolia se levantó de su silla para poner ambas manos sobre la mesa.
—Señorita Sitka, ¿ocurre algo? —la voz del profesor llamó la atención de las chicas que se encontraban en el comienzo de su discusión.
—¿Una Sitka? —susurró Magnolia mientras comenzaba a pensar con más claridad, ella olía a vainilla barato, un lobo en extremo delgado y feo, incluso ese aroma a vainilla, aquella chica había sido la que la atacó aquella noche.
Así que ella era la responsable de eso, no sabía por qué, pero las malas vibras que le daba la chica eran muy grandes, el problema es que Sylas era quien se estaba involucrando de sobremanera con aquella muchacha tan ordinaria.
La clase terminó y rápidamente tomo sus libros para marcharse de ahí, no sabía porque pero permanecer cerca de aquella mujer le generaba una sensación de ira. Los rumores y susurros comenzaron a hacerse presentes en los pasillos, el pequeño encuentro entre las chicas voló por los aires rápidamente. Lo peor de todo que seguramente creería que todo esto es por culpa de Sylas, quien no tenía nada que ver en este asunto.
-¿ Qué crees que haces? - la voz del innombrable la despertó de su trance, era como si de alguna manera lo hubiera invocado indirectamente, la chica cerró sus ojos y arrugó su frente en una clara señal de desagrado, no era por ser mala, pero la última persona que quería ver en esos momentos era a su supuesto novio.
- ahora que quieres Sylas-
- ¿crear una de tus escenas de celos crees que es buena idea en estos momentos? - la voz de Sylas estaba subiendo de tono, lo que claramente a Magnolia no le estaba gustando. Sylas noto todo esto y tomo a la chica del brazo, la arrastró hasta una de las salas de clase y cerro la puerta tras de ellos.
- ¿escena de que? ¿Crees que esto fue una escena de celos? Por favor, te estas relacionando con una Sitka y de la noche a la mañana la defiendes como si fuera tu novia Sylas, eres un Collin, no un Sitka reacciona - la respiración de magnolia estaba agitada, de alguna manera estaba controlando toda la ira que tenia en su interior.
- ni siquiera eres parte de la familia, no hables como si fueras uno de nosotros- escupio el chico mientras empujaba los hombros de la chica contra la pared.
- al parecer soy más Collin y más alfa qué tu - Sylas miro de reojo a la chica con furia, apreto su puño con fuerza y golpeó la pared dejando un pequeño rastro de aquel norte de ira. - escucha Magnolia, no te metas donde no te corresponde - Sylas se alejo y cerró la puerta fuertemente tras el.
Mangolia quedo pensativa, la frase que le dijo a Sylas claramente despertó el odio del muchacho, segurmanete había dado en el clavo, entonces era obvio que Sylas no era un alfa, pero, ¿defender a una Sitka? Eso era lo extraño, a no ser de que lo hiciera por el simple hecho de que eso levantaría más atención entre ambas familias, pero por alguna razón eso no parecía el objetivo principal de su enojo, claramente era porque se había metido en una pequeña discusión con la chica Sitka.
Por unos instantes el aroma a pino qué amaba con todo su ser del muchacho ya había desaparecido, no lo podía percibir al estar en otro lugar raye no fuera en la casa de los Collin, ¿tendría que ver con el tipo de relación que llevaba con Sylas? ¿Será acaso que el amor que estaban teniendo uno por el otro nunca existió? Mientras unas dudas se resolvían otras aparecían, lo cual claramente era frustrante. La chica miró la hora en el reloj y se dio cuenta de que ya era hora de su entrenamiento con Diana, no queda llegar tarde, pues una de las cosas más importantes en la vida era ser puntual, rápidamente se retiro del lugar para poder ir en dirección a Doran.
Ya en el auto Mangolia noto que Sylas no se encontraba ahí, era de esperarse, seguramente fue a consolar a la pequeña loba desnutrida y rubia que lloraba por un poco de amor, pero lo que sentía por la chica no eran celos, era odio, odio porque la mujer la atacó sin razón alguna y se notaba a leguas qué odiaba a magnolia, odio porque la mujer creía que la podía pasar a llevar por el simple hecho de ser humana. El punto, es que magnolia no le daría tal satisfacción, no se rendirá en esta pelea ni en ninguna otra.