Narra Harold Bennett nos está mirando directamente. ¿Sabe que algo pasó en el ascensor? No puedo leer su expresión. No estoy seguro si se refiere a que nos vemos desaliñados o al hecho de que nos quedamos atrapados en el ascensor durante 30 minutos. Lo único que sé es que tengo que mantener las cosas en movimiento antes de que empiece a hacer preguntas. —Hola Bennett — digo con firmeza, abriendo las puertas del ascensor. Le ofrezco a Mariana mi mano y ella la toma vacilante. Salimos juntos del ascensor como si nada hubiera pasado entre nosotros. —Por aquí—Bennett nos lleva a la sala de conferencias ignorando cualquier incomodidad que pueda haber en el aire. ¿Sabe él? Sigo preguntándome a mí mismo. Entramos a la sala de reuniones y todas las cabezas se voltean hacia nosotros. Tomo asi

