Narra Harold —Buenos días—dijo Mariana me saluda mientras entra a la oficina. Estoy tratando de deshacerme del extraño sentimiento de mi conversación con ella anoche. Algo cambió entre nosotros, pero no sé exactamente qué es. —Buenos días, Mariana—mis ojos se dirigen a su esbelto cuerpo mientras lo miro dos veces. Me doy cuenta de su conjunto: una falda lápiz ajustada y una impecable blusa blanca con zapatos de tacón negros. Ella luce... impresionante. Se me seca la boca cuando pasa por mi oficina y se sienta en su escritorio—¿Ya has visto las revisiones de la propuesta?— le pregunto y trato de mantener el nivel de mi voz. —Lo terminé... Está listo para tu aprobación. Asiento y me levanto. Le entrego la taza de café que está sobre mi escritorio y camino hacia ella. —Buen trabajo. E

