CAPÍTULO VEINTIDÓS Kevin había sabido, desde el momento en que el médico se lo dijo, que iba a morir, pero no había pensado que sería así. La nave espacial flotaba inmóvil en el espacio, a pesar de los intentos de Chloe por pulsar botones y sus ocasionales patadas al lado de la consola del piloto. Ro estaba sentado en el suelo, mirando todo en silencio. ―Empiezo a pensar que las emociones no siempre son algo bueno ―dijo―. Antes de ellas, no le temía a la muerte. No me sentía tan solo. ―No estás solo ―le dijo Kevin―. Nosotros estamos aquí. ―Y estamos atrapados aquí ―dijo Chloe desde el asiento del piloto mientras bajaba la mano con fuerza sobre los controles―. No puedo llevarnos a ninguna parte. Tenía ese tono familiar en su voz que indicaba que estaba al borde del pánico y, por una ve
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