Alexis. Mientras pienso en el asunto de mi separación y de lo que eso acarrea en cuanto a lo que debo pagar a Marcel veo a Lucio estacionarse frente a mí. —Buenas noches ¿Cómo está? —Bien, pero dime tú, te estoy molestando con este favor, soy muy joven además—digo tratando de sonar alegre y normal. —Es cierto ¿A dónde te llevo? —A un restaurante—digo. Maldigo internamente porque ahora deberé gastar parte del dinero que conseguí vendiendo mis cosas. —¿Uno en especial o puedo proponer algo? —¡Te escucho! —digo. Sonríe de medio lado como evaluándome, se ve menos intimidante que en el trabajo. —¿Segura? —Si—digo fingiendo emoción. ¡Maldición! Sí, solo necesito que me saques del ojo del huracán mediático. —Conozco un sitio. Me subo por fin a su auto y respiro aliviada. No dudó d

