Liz
No lo puedo creer. Revisé los números una y otra vez, y efectivamente, gané la lotería de Navidad. Mi vida acaba de dar otro giro completo. Pensé que había perdido todo, y ahora, estoy a punto de ser multimillonaria. Definitivamente, este es el milagro de Navidad que esperaba.
Llamo de nuevo a Robyn para contarle la noticia y sobre mi encuentro con Mary.
—¿Hablas en serio?— pregunta.
—Sí, puede que todavía esté en shock, pero lo verifiqué tres veces— respondo y ella chilla tan fuerte, que casi dejo caer mi teléfono.
—Espera, espera. No puedes cobrar ese boleto todavía— dice y yo frunzo el ceño.
—¿Por qué no?— pregunto.
—Estás casada por bienes mancomunados, Liz— responde.
—Maldición, me olvidé de eso. Si cobro este boleto antes de firmar el acuerdo de divorcio, entonces ese bastardo tiene derecho a la mitad de las ganancias— explico.
—Exactamente— dice.
—No, no puedo permitir eso. Él planea dejarme sin nada, así que no merece ni un centavo de mis ganancias— respondo.
—¡Oh!, acabo de recordar a alguien que puede ayudarte. ¿Recuerdas a Zander Caine? El guapo y callado de ojos azules y pelo oscuro— me pregunta.
—Vagamente, también estudió derecho, y estaba en la mayoría de mis clases. ¿Por qué?— pregunto.
—Él también se mudó de regreso y es el abogado más prometedor de la ciudad. Es muy buscado, y sus victorias están por todas las noticias. También es multimillonario, después de heredar la fortuna de sus padres cuando murieron trágicamente el año pasado— dice.
—Oh no, lo siento por sus padres. Pero ¿qué tiene que ver esto con mi situación?— le pregunté.
—Le pediré que te ayude— dice.
—No puedo pagar sus honorarios ahora mismo— respondo.
—Me debe un favor. Lo ayudé a salir de un apuro hace unos días, así que me dijo que puedo llamarlo si necesito algo— dice ella.
—¿Cuándo lo ayudaste y con qué lo ayudaste?— pregunto.
—Me lo encontré en el hotel en donde se lleva a cabo mi conferencia. Estaba tratando de escapar de una rubia muy mano larga, así que fingí ser su novia gruñona. Deberías de haberme visto, Liz; incluso me quité los pendientes y fingí que iba a darle una paliza. Fue épico, como una actuación digna de un Oscar, épica. Estoy un poco desilusionada de no haberme especializado en teatro. Podría haber sido rica y famosa ahora— dice, y no puedo evitar reírme. A veces, se deja llevar tanto que olvida cuál era el tema en primer lugar. Pero la quiero, es mi amiga del alma.
—Estoy segura de que tu actuación fue épica— digo, y ella se ríe.
—Dame unos minutos y haré que te llame. ¿En dónde te estás quedando?— me pregunta.
—No tengo idea, y no creo que tenga suficiente para un motel. Puedo dormir en mi coche hasta que vuelvas. No te preocupes— respondo.
—Claro que no, no es seguro quedarse así en la ciudad por la noche. Y es época de fiestas, mereces estar en un lugar especial. Me aseguraré de que tengas un lugar en donde quedarte. Dame unas horas, te volveré a llamar— dice, y después, nos despedimos y cuelgo. ¿Qué haría sin ella?
Me senté unos minutos más con una gran sonrisa en mi rostro, antes de dirigirme de nuevo a mi coche. Acababa de entrar cuando sonó mi teléfono. No conocía el identificador de llamadas, pero contesté de todos modos.
—Soy Liz— respondí.
—Hola, Liz, soy Zander Caine. Creo que necesitas un abogado de divorcios— dice la voz sexy y aterciopelada al otro lado.
—Hola, Zander, feliz Navidad. Es tan bueno oírte. Lamento lo que le pasó a tus padres. Robyn me lo acaba de contar. Perdí a los míos por un conductor ebrio cuando era joven— digo.
—Gracias, y lamento lo de tus padres también. ¿Cuándo podemos reunirnos para que pueda revisar el acuerdo?— me pregunta.
—¿Estás seguro de que quieres ayudarme? No puedo pagar tus honorarios ahora mismo— dije, y él comenzó a reír.
—Te ayudaré pro bono, no te preocupes. Robyn me puso al tanto y, créeme, me encanta enfrentarme a hombres como tu esposo— dice, y me río.
—Entonces, adelante, es todo tuyo— digo y ambos nos reímos. —¿Puedes venir a mi oficina en casa ahora mismo?— me pregunta.
—Claro, no tengo otro lugar en donde estar de todos modos. Pero son las fiestas, y estoy segura de que tienes planes— dije.
—No, la verdad no. Te enviaré la dirección por mensaje. Nos vemos pronto— responde y cuelga.
Esa fue una conversación curiosamente agradable. Me sentí tan a gusto hablando con él, y su voz es tan sexy. Siempre pensé que era lindo, pero era más bien un solitario. Pasé todo mi tiempo con Robyn o estudiando, hasta que conocí a Kyle. Entonces, mi vida se centró en él.
Mi teléfono me alertó con un mensaje y vi que era la dirección de la casa de Zander. Lo introduje rápidamente en mi GPS y arranqué mi coche. Estoy emocionada de ver lo que Zander puede hacer por mí. Realmente, no me importa nada de lo que posee Kyle, pero esa casa es mía. No quiero vivir en ella, pero la compré con la herencia que me dejaron mis abuelos.
El trayecto es de casi una hora y, gracias a Dios, llené mi tanque esta mañana. Me detuve en el cajero automático para ver si podía sacar algo de dinero, pero tal como pensé. Ese imbécil bloqueó todas mis tarjetas. Me subí a mi coche y conduje el resto del camino hasta la casa de Zander, cantando villancicos.
Me detuve en su entrada y silbé suavemente. —¡Vaya!, esto no es una casa, es una maldita mansión— susurré para mí misma. El guardia sale cuando me ve y me saluda respetuosamente.
—¿Señora Liz Stanford?— me pregunta y yo sonrío.
—Hola, sí, soy yo. Estoy aquí para ver a Zander Caine— dije, y él sonrió, abriendo la puerta para mí.
—Solo siga el camino de entrada y estacione en donde quiera. El jefe no espera a nadie más hoy— dice y yo asiento.
—Gracias— respondo y entro con mi coche. Este lugar es tan impresionante y enorme. Conduzco por el camino de entrada, rodeo la fuente y estaciono.
Bajé y caminé hacia la puerta. Estoy a punto de tocar, pero un hombre abre la puerta. Un hombre muy guapo con una camiseta y vaqueros.
—Hola, Liz, entra— dice.
—¿Zander?— le pregunto y él se ríe.
—¿Me veo tan diferente? Tú sigues igual, tal vez, más bonita— dice y yo me río.
—Oh, no me mientas. Pero es tan bueno verte— respondí y lo abracé.
Él me devuelve el abrazo y puedo notar que huele tan bien. Me suelto porque siento que este abrazo está durando más de lo socialmente permitido. Realmente no quería hacerlo, porque por extraño que parezca, me sentí tan segura en sus brazos, justo ahora. Después, le entregué el archivo y él lo tomó.
—Lee eso primero, antes de decidir si quieres ayudarme— dije.
—Ven, necesito una bebida mientras leo esta porquería— dice y me indica que lo siga, mientras me río. Él me lleva a su comedor, me dice que me siente en la mesa y lo hago. Mientras Zander sale de la habitación, yo observo alrededor. Este lugar es realmente impresionante.
Hay decoraciones navideñas y se ve tan festivo. Un momento después, Zander vuelve con una botella de vino y nos sirve una copa a cada uno.
—Gracias— digo y tomo un sorbo, mientras él revisa el acuerdo. Frunce mucho el ceño, así que supongo que ve lo absurdo del acuerdo.
Cuando terminó de leer, lo tiró al suelo.
—¿Por qué hiciste eso?— le pregunté, frunciendo el ceño.
—Tú y yo sabemos que es un trato absurdo. Redactaré uno nuevo, pero necesitaré más de 48 horas. Necesitamos reunir tanta evidencia contra él como podamos. No tenías un acuerdo prenupcial, así que tienes derecho a la mitad de lo que posee, pero puedo conseguirte más— dice, pero yo niego con la cabeza.