Finalmente estaba frente a la puerta de la casa de Calixta. Tocó, honestamente, esperando algún insulto o negativa. De hecho tuvo que tocar un par de veces hasta que Calixta abrió. Estaba descalza, con un short de jean y una camiseta de morley blanca sin mangas ni corpiño, por lo que observaba Charlie, por que se le transparentaban sus increíbles tetas. Charlie se sintió endurecer inmediatamente. Cuando puso más atención vió que tenía una mancha de pintura blanca en la nariz, de hecho su ropa y cabello también se encontraban salpicados. -Ay, eres tú- le dijo ella mezcla de asombro y decepción. -¿Esperabas a alguien más?- pregunto él con una media sonrisa mientras veía como un mechón de pelo se deslizaba por su cola de caballo. Ella simplemente se dio media vuelta y entró nuevamente a

