—¿Puedes detenerte un segundo? —Le pide Carolina a Lucas que llevaba varios minutos manejando en silencio. Suelta el cinturón y se baja rápidamente, tomando uno enorme bocanada de aire, como si sus pulmones no alcanzaran a llenarse lo suficiente, y aunque intenta controlarse, finalmente se desvanece llorando con desespero, siendo observada por el guardaespaldas que siente pena. —Parece que incluso las personas con dinero no tienen una vida fácil… —Comenta al otro lado del auto, mientras la ve llorar. —Pues ya vez, yo soy la prueba viviente de que el dinero no lo es todo. Nací en una buena familia, pero perdí a mi mamá a temprana edad, fui despreciada por mi madrastra y me alejé de mi padre. Me enfrenté y superé una terrible enfermedad, sola, para que el amor de mi vida no sufriera, y a

