CAPÍTULO 58

1010 Palabras

Mientras tanto, lejos de todo eso, Paula observaba las pistas del aeropuerto a través de los ventanales de la sala VIP, con una expresión serena que no reflejaba ni una sola de las tormentas que cargaba dentro. Vestía de forma sencilla, pero elegante. Un pantalón claro, una blusa de seda y el cabello recogido en una cola baja. Ya no parecía una paciente frágil ni una mujer rota. Tampoco era todavía la versión final de sí misma. Era una mujer en pausa. Una mujer que estaba intentando recomponerse antes de volver a entrar en guerra. Sandra estaba sentada a su lado, con los ojos llorosos y un café entre las manos. —¿Café? —le ofreció a Paula, pero ella negó—. Sigo pensando que deberías decirme a dónde te vas exactamente —murmuró por quinta vez. Paula sonrió apenas. —Con saber que estar

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