El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera. Cuatro meses después... Estoy nerviosa eso es más que evidente, he evitado ver a mi padre y a Isabel. No puedo decir que me sienta orgullosa de la decisión que tome pero no ví otra salida. Les escribí sendas cartas haciendoles saber que mi condición no era la mejor y que me marcharía por unos meses al campo. Por desgracia yo no disponía de ninguna propiedad en el campo y no tuve otra opción más que mudarme a la casa que compro Charlie. Durante estos meses ha venido cada fin de semana a visitarme y se ha encargado de recoger mi correo personal y traermelo cada semana. La última carta es la que me tiene así, Isabel me informa que en menos de una

