Cuando tenia 16 solia hacer esto casi todas las noches, esperaba a que ellos se durmieran y luego cuando creia que lo habian hecho, simplemente me sentaba en el borde de la ventana y comenzaba a bajar. Claro que jamas hice esto a cinco metros del suelo, la tuberia estaba a un lado de la ventana, si lograba sujetarme bien a ella podria llegar al suelo sin ningun rasguño. Pero la torpeza era una de mis cualidades y seguramente le encantaria ser participe en este momento. Tome una silla del pequeño escritorio y la use para trancar la puerta, se que si escuchaba algun ruido intentaría abrirla, con mis padres funcionaba, supongo que podria funcionar esta vez. — Oh carajo..— mire las pequeñas piedras en el suelo, probablemente al caer lo ultimo que sentiria serian las piedras, ya que mis hues

