Nuestro beso va aumentando más en su nivel de intensidad, al igual que mi cuerpo está aumentando su respuesta a este contacto. Pablo me alza colocándome encima de su pelvis. Como acto reflejo envuelto mis piernas en su cadera. No se como puede caminar si tropezar, pero de lo que sí es seguro es que nuestras lenguas están en una guerra constante para mostrar quien es el vencedor. Siento como poco a poco va dejándome lentamente a lo que yo siento es la cama. — ¿Estas Segura de lo que puede pasar? —dice Pablo y yo asiento— Te deseo mi Medicina, te deseo como ninguno —dice dando besos desde mis labios hasta llegar a mi mandíbula y cuello—. El cosquilleo que sentía hace poco es más a comparado con lo que siento ahora mismo. Intenta bajar mi vestido para tener acceso a mis senos, pero

