Después de ese gran momento que pasamos juntos, regresamos al lugar en el que nuestros amigos y familia se hospedan con nosotros. A pesar de que llevamos varios meses juntos, literalmente es la primera vez que duramos tanto tiempo agarrado de las manos. No es porque yo sea una chica fría de cero emociones —o tal vez lo sea—, bueno el punto es que, hay que reconocer que ya no somos unos adolescentes súper hormonales que se la pasan dando besos, caricias y demás expresiones de afecto delante de cualquier persona, como una forma de demostrarle al mundo que se quieren. Como tal, ese tipo de romance no lo viví en ninguna parte de mi vida, ya que el único novio que tuve fue en la universidad y José era una persona de cero expresiones afectivas hacia mi persona, por lo que aunque en un princi

