Hayley parecía divertida, ella tenía una enorme sonrisa en su rostro. Por supuesto que no sabía que Amy se encontraba del otro lado y mucho menos hablando con mis padres.
Ella a pesar de ser mi amiga no solía venir a mi casa, no le gustaba por alguna razón y tampoco es que alguna vez la obligué. No entendía muchas cosas que ella solía hacer, pero tampoco podía juzgarla, no le gustaban los padres en general.
—Hola —dice ella, acomodando su cabello— ¿Puedo hablar contigo?
Se veía hermosa con su conjunto deportivo.
—uh, si. ¿Ocurre algo?
—Bueno, si. Yo... bueno...tu —suspiró—. En realidad me gustas...
—¿Qué? —estaba totalmente sorprendida.
—Me gustas mucho... no sabía como decírtelo antes...
Ella se acercó a mi, sosteniendo mi rostro entre sus manos y solo pude mirarla, no sabía como reaccionar en ese momento. Apoyó su frente contra la mía y cuando menos me lo esperé su boca estaba sobre la mía, besándome.
Muy mala idea comparar los besos, maldición.
Ella me tomó de la cintura, su beso no fue para nada dulce, sino que al contrario. Ella quiso meter su lengua en mi boca y me encontraba tan perdida que la aparté, no era el momento de seguirle el beso justo ahora cuando Amy estaba adentro.
—Espera, Hayley... yo —murmuré en cuanto nos separamos
—Shh, no digas nada —dijo acariciando mi mejilla—. Sé lo que sientes por mí y lo he notado siempre, solo que no quería arruinar está amistad tan linda, pero ahora no puedo evitarlo.
—Pero Hayley.... —ella rozó sus labios con los míos .
—Quiero intentarlo contigo, Mariana.
—Espera un momento...
—¿Quieres tener una cita conmigo?
—Yo... uhm...
—¿Porqué no entramos? ¡Muero de frío!
—Uhm... estoy algo.. ocupada
—Oh...
—Amy ha venido a hacer un trabajo y...
—¿Amy? —me miró confundida— ¿Esa maldita zorra está en tu casa? ¿Ha intentado algo contigo?
—Hayley —dije con un suspiro cansado.
—Ella no es buena ni para ser tu amiga, Mariana.
—Ahora veo de donde saca Mariana sus rumores —me paralicé cuando escuché la voz de Amy detrás de mi
—¿Qué mierda haces aquí? —Hayley miró detrás de mi espalda y sentí su mirada fulminante. Me quité del medio para poder mirar a ambas.
—¿Es tu casa o algo? —respondió ella con una ceja levantada
—¡A mi no me hables así! ¿Quién te crees que eres?
—¡Hayley, basta! —intervine antes de que comiencen a pelear de nuevo.
—¿Porqué la defiendes? —cuestiona con una ceja levantada
—No estoy defendiendo a nadie, solo no quiero una pelea aquí. No tiene sentido.
—Tengo que irme —dijo Amy suspirando mientras le ponía los ojos en blanco a Hayley—. Terminaremos el trabajo mañana
—¿Porque? —me giré para mirarla.
—Será mejor que me largue —anunció Hayley—. No soporto verla.
—No tengo ánimos de estar discutiendo por estupideces. Si tienes un problema ve a tratarte —le dice a Hayley—. Y tú, solo luego arreglamos lo del trabajo práctico.
—Amy, no tienes que irte de esta manera. Ni siquiera te hice nada.
—No es por ti, Mariana. Pero no quiero pasar por esta discusión de nuevo. Cree lo que quieras sobre mi ¿No es eso lo que dice todo el colegio? ¡Entonces debe ser cierto! —se colocó la mochila y comenzó a caminar hacia la salida, pero la detuve.
—No es cierto, por favor no te vayas —le dije tomándola de la mano.
—Mariana, por favor —ella ni siquiera quería mirarme.
—Nunca dije esas cosas sobre ti. Si no eres así solo déjame conocerte, deja que haga mi propia opinión sobre ti.
—¿Y que pasará cuando ella venga a decir que seguramente me he acostado con cualquiera que se le ocurra? —miré hacia atrás pero ahora tampoco estaba Hayley
¡Mierda!
—Eso no pasará.
—Eso ni siquiera lo puedes asegurar —suspiró—. Ni siquiera he tenido un buen día, de verdad no quiero esto ahora mismo. Podemos arreglar para otro día lo del trabajo, aún tenemos una semana.
—No quiero que te vayas de esta manera —dije mirándola a los ojos.
—Necesito estar sola ahora mismo, pensar un poco en todo. No te preocupes, ni siquiera tienes la culpa tú.
—¿Puedo llamarte más tarde? —insisto
—Te llamaré —sonrió de lado, pero sabía que no era verdadera
Ella no dijo más nada y se fue caminando. La miré hasta que dio la vuelta en la esquina, ahora no sabía que diablos hacer. Hayley también se había ido, ni siquiera una de ellas me dio la oportunidad de poder decir algo, solo se dejaron llevar por su enojo.
¿Qué diablos había pasado entre ellas realmente?
Ahora mismo me encontraba entre la espada y la pared. Por un lado tenía la chica que me gustaba desde antes, que me había dicho que le gusta, incluso me invitó a una cita y luego estaba Amy, que me hacía sentir cosas que no sabía como explicarlo.
¿Porqué diablos me viene a suceder esto ahora?
Incluso si Hayley se hubiese confesado antes de la fiesta, antes de la equivocación de disfraces y del beso espectacular con Amy, la historia hubiese sido otra, pero en cambio ahora mismo no sabía a cuál de las dos elegir.
—¿Problemas en el paraíso? —dijo mi padre apenas entré a la casa de nuevo
—No estoy de humor ahora mismo, papá.—bufé
—¿Porqué de repente tienes tanto lío con las mujeres? ¿Creí que no salías con ninguna y ahora descubro que son dos! —el se estaba burlando de mi
—No salgo con ninguna, esto es algo en lo que me he metido yo sola.
—¿Entonces quieres contarme? —pregunta con una ceja levantada
—¿Dónde está mamá?
—Tu madre se fue antes de que sucediera todo esto, así que tienes suerte de no tener un cuestionario ahora mismo.
—No sé que hacer —dije luego de un suspiro
—¿Entonces si te gustan las dos?
—No sé si Amy me gusta, solo estoy un poco confundida.
—Creí que era el rompecorazones de mi época, pero me has ganado hija mía, al ,menos yo estaba con una a la vez —dijo riendo
—No salgo con las dos, solo es una confusión...
—¿Puedo preguntar algo? —me dice sentándose en el sillón
—Si, puedes...
—¿Cuando fue que conociste a Amy?
—Nos conocimos... uhm, en la escuela.
—¿Y que sucedió entre ustedes? —pregunta mientras toma una libreta de su bolsillo delantero
—¿En serio quieres hacer esto? —pregunta mientras me siento en el sillón frente a él
—Si te sientes cómoda, será bueno —dice divertido.
—Sin detalles —digo mirándolo y él puso los ojos en blanco—. En principio besé a Amy por una confusión, entonces pasamos tiempo juntas y llegó Hayley.
—¿La besaste por una confusión?
—La confundí con Hayley —él levanto las cejas
—¿Entonces si te gusta Hayley?
—Me gusta desde hace tiempo, pero ahora no sé que hacer, porque siento cosas por Amy. Hayley me dijo en el colegio que le gustaba y me besó, entonces Amy nos vio y ella dejó de hablarme.
—Bueno, no creo que sea muy bonito para ella, en principio la has confundido con Hayley y después ella te ve besándote con tu amiga.
—¿Eso me convierte en una perra? —él comenzó a reír
—Bueno, no sé si en una perra. Tampoco que lo hiciste a propósito, pero debes decidir a quién de las dos quieres conocer.
—Ese es el problema. Hayley me ha gustado desde siempre, pero ahora con Amy tengo una cierta.... atracción.
—¿Y porqué ellas se odian?
—No lo sé con exactitud. Lo único que sé es que Hayley antes salía con la mejor amiga de Amy, pero luego terminaron. Por lo que se rumorea Hayley la abría engañado y por eso Amy no la quiere, pero ella dice que esos son inventos y que no es cierto. Hay me aseguró de que Amy era un mentirosa y que no descartaba de que estuviera enamorada de Abigail.
—Bueno, es todo un enredo amoroso. Entonces.. ¿Piensas que a Amy le gusta Abigail?
—No lo creo, las he visto juntas y ellas se tratan como Alessia y yo, solo son amigas. Pero entiendo a Hayley, ella estaba celosa, pero no creo que solo ese sea un motivo para que se odien tanto.
—Quizás tengan un asunto privado, pero no tienes nada que ver allí. En realidad tu problema es no saber a cuál elegir.
—¿Que harías en mi lugar?
—No estaría con ninguna de las dos. Primero tienes que ser consciente con quién de las dos te gustaría salir, no puedes estar con ambas a la vez porque eso no es justo ni siquiera para ti.
—¿Entonces que se supone que haga?
—Nada, debes tratar de darte un tiempo para ti y aclarar tu cabeza. No conozco a Hayley, pero no creo que sea una mala chica y con respecto a Amy, ella tiene muy buenas intensiones.
—En la escuela dicen que ella está con todo el mundo, hasta con los profesores y yo no sé. Ella me dijo que tratara de conocerla y que deje de juzgarla.
—Solo conozco a Amy de un solo lugar, pero deberías darte una oportunidad de conocerla, ella es una buena chica, puedo asegurarte eso.
—¿Y de donde la conoces?
—¿Recuerdas el taller de Scott?
—¿Donde vas a jugar billar los jueves?
—Bueno, si. Eso es en el bar de al lado, pero voy con Scott. En realidad Amy trabaja con su tio en el taller, por eso la conozco desde hace algunos años.
—¿Como puede ser que en un pueblo tan pequeño jamás la haya notado?
—Bueno, hija. Eres bastante distraída, apenas recuerdas como ir a la escuela, no creo que sepas los nombres de todos los chicos de la secundaria, aparte vienen muchos de otros pueblos, era normal que no la conocieras.
—Eso también porque no salgo a ninguna parte.
—¿Como que no? ¿Entonces quién ha sido la que fue a la fiesta de disfraces hace unos días? —abrí los ojos sorprendida, no tenía idea de que él supiera
—¿Como lo supiste?
—¿No recuerdas que tu tio James es el sheriff del pueblo? —él levantó una ceja
—Mierda —murmuré
—Deja de llorar, no estoy retándote por eso. Si quieres salir solo debes decir a donde estarás y eso es todo. Si te ocurre algo, nunca sabremos por donde comenzar a buscarte.
—Si, lo sé. Pero mamá a veces es un poco pesada con ese asunto.
—Tu madre no quiere que vayas a fiestas de otros pueblos que no conocemos y es un peligro real, pero sabes que puedes hacerlo aquí o mientras vayas con personas responsables. No pretendemos tenerte atada en casa, tienes diecisiete años.
—Si lo sé, pero creí que ella diría que no y tenía muchas ganas de ir, lo siento.
—Solo debías preguntar. —suspiró acercándose a mi—. Mariana nosotros solo queremos cuidarte, sabemos que tan peligrosa es la calle y más de noche. Tampoco te tendremos encerrada en una caja de cristal, solo queremos saber donde estarás y quizás si podemos llevarte hasta allí en el auto, no me gusta que estes con extraños y ni siquiera sabes si bebieron alcohol.
—Lo siento, papá. Tienes razón —suspiró—. Prometo decirlo la próxima.
—Si —sonrió de lado—. Ahora volviendo al caso de tus dos novias...
—¡¿Tus dos qué!?! —mamá apareció
Me mordí el labio nerviosa y miré a mi padre, él se estaba aguantando la risa mientras que mi madre se sentó a su lado. Ambos me miraban para saber que diría a continuación, el maldito ni siquiera tuvo intenciones de salvarme.
—No tengo dos novias —le aclaré al ver que ella levantaba la ceja, expectante—. Solo es... una confusión en mi cabeza, nada más.
—¿Entonces sales con esas chicas o te gustan ambas?
—Me gusta Hayley y comencé a sentir cosas por Amy —dije luego de un largo suspiro.
—¿Tuviste algo con Hayley? —negué— ¿Con Amy?
—No, solo besos con las dos, pero no pasó nada entre nosotras.
—¿Y que sientes por Hayley?
—Ella me ha gustado desde hace...dos años. Pero solo era mi amiga, ni siquiera sabía de mis sentimientos, por eso jamás ha pasado nada, además de que ella estaba saliendo con alguien más.
—Con la mejor amiga de Amy —aclara mi padre
—¿Y con Amy?
—Nos hemos besado y creo que siento cosas por ella...no sé. Como que me gusta, pero también me gusta Hayley ¿Entonces que debo hacer?
—Me pasó lo mismo que a ti cuando tenía tu edad —dijo ella riendo—. Pero para ese entonces tenía tres novios, todos eran amigos —mi padre comenzó a reír—. No era tanto un problema, ellos lo sabían y no terminaron tan mal, la que terminé mal fui yo.
—¡MAMÁ! —grité
—¿Que tienes en esa cabeza? ¡Lo digo porque cuando nos fuimos a la universidad no volví a verlos!
—¿Ellos están en el pueblo?
—No, ellos no regresaron de la universidad, así que no están aquí. Además no te lo diría.
—Eso ni siquiera es justo —me quejé
—Volvamos al tema de tus... chicas. ¿Cuál es el problema entonces?
—Hayley se me acaba de declarar y con Amy estuvimos hablando, pero ella no se ha insinuado, pero sé que le gusto. Nos vio besándonos con Hayley y se molestó conmigo.
—¿Hayley se declaró contigo luego de dos años? —dijo ella entrecerrando los ojos
—Uhm, si. En realidad iba a declararme el sábado, pero me equivoqué de persona y besé a Amy
—¿Entonces Hayley las vio besándose? —asentí—¿Y porqué AMy se fue ahora?
—Porque vino Hayley a hablar conmigo, ellas se enfrentaron y Amy se quiso ir. En realidad se fueron ambas, me he metido en un lío tremendo, ellas se odian.
—¿No crees que Hayley lo ha hecho porque te vio besarte con Amy? —dice ella.
—No lo creo, ella no es ese tipo de personas. Además no tiene sentido que quisiera estar conmigo solo por Amy.
—Deberías alejarte de ambas y pensar un poco, hija. Si estás de un lado y del otro podrías terminar lastimando a ambas y también a ti.
—Si, eso dijo papá —bufé—. Creo que me iré a acostar un rato, necesito pensar un poco.
—¿Amy no volverá?
—Haremos el trabajo otro día, supongo que mañana le hablaré en la escuela.
—De acuerdo, pero te levantaré para cenar —asentí y comencé a subir las escaleras.
Quizás suene extraño hablar de este tipo de cosas con tus padres, pero es que para mi era normal, ellos siempre habían hablado conmigo a cerca de todo, sexualidad, parejas, drogas y todo lo que un adolescente debe saber para estar informado. Ni siquiera tuvieron problema cuando les confesé de que me gustaban las mujeres, solo dijeron que me amaban.
Amaba mucho a mis padres, siempre habían sido tan comprensivos con todo que la mayoría de las veces acudía a ellos cuando necesitaba consejos.
Me acosté en la cama, mirando hacia el techo mientras pensaba en lo que debería hacer a continuación.¿Hayley o Amy? ¿Amy o Hayley?
Por un lado tenía una chica de personalidad misteriosa, pero dulce y comprensiva, ella me había cuidado cuando estaba ebria y me llevó a salvo a casa.
Por otro lado, Hayley era una chica graciosa, relajada, buena y gentil. Con ella he compartido momentos lindos en la escuela porque como no salía mucho, simplemente se iba sola a las fiestas, con otros amigos.
Conocía a Hayley, pero a Amy no tanto, solo algunas palabras, unos besos y ya. Pero solo pasar esos pocos momentos hizo que me confundiera, que la pensara y que quisiera estar con ella, aunque sea compartiendo la clase.
¿Que diablos iba a hacer?
Pov Amy.
Para mi suerte la casa de Mariana quedaba a solo unos dos kilómetros, cruzando por un descampado que me dejaba llegar al taller, así que no fue problema caminar hacia allí mientras descargaba mi mal humor. Tenía rabia porque Hayley había llegado a arruinar el momento, nos habíamos acercado, ella me estaba mirando de una manera que me terminaría por volver loca, pero la realidad me ha dado una cachetada en el medio de la cara.
Siempre supe que Mariana estaba enamorada de Hayley, Abigail lo mencionó cuando le dije que me parecía hermosa, hace unos años atrás. Por eso nunca me acerqué a ella, sabía que no podría hacer nada con su amor, ella solo tenía ojos para la rubia.
Cuando me besó aquella noche tuve la esperanza de que por fin me notara, con que ella se interesara en conocerme realmente y el momento en el que eligió quedarse conmigo, fue el momento más emocionante desde que la he conocido. Fue un buen rato el que pasamos en el puesto de comida, y cuando la llevé a casa y ella me sonrió así, creí que me daría una oportunidad. Al otro día me rompió el corazón al verla besándose con Hayley, pero por un lado lo entendía, era lo que ella siempre había querido.
Quise creerlo lo que dijo sobre que la tomó por sorpresa, pero Hayley parece siempre querer estar en el medio de nosotras, como si nunca dejara dar un paso hacia adelante porque se ponía enfrente para empujarme. Sinceramente no quise quedarme en su casa, porque tampoco la haría sentir mal por lo sucedido preferí irme y tragar mi propio mal humor, después de todo, ella no me ha mentido sobre sus sentimientos.
De pura rabia terminé pateando una lata llena de tuercas antes de entrar, fue como un descargo del momento.
—Oye, aún no quiero morir, dale más despacio —dice mi tio saliendo desde abajo de un auto.
—Lo siento —dije de mala gana
—¿Que es lo que te anda pasando hoy? —pregunta poniéndose de pie mientras sacude sus manos.
—Nada, solo estoy de mal humor.
—¿Discutiste con Taylor?
—No, ni siquiera he visto a mi hermana hoy —suspiré
—Ve a cambiarte y lo hablamos aquí —lo escuché decir detrás de mi cuando estaba entrando.
Mi tio era el único que podia entenderme en este momento y realmente agradecía tenerlo. Él me tenía paciencia a la hora de hablar sobre mis problemas, siempre había sido un buen hombre y un buen consejero. Comencé a trabajar con él hace dos años atrás, cuando comencé a interesarme más por la mecánica y quería tener mi propio dinero, después de todo estaba en casa sola todo el día y no tenía nada bueno que hacer.
Mi madre trabajaba dieciséis horas en la guardia de enfermería, luego utilizaba su tiempo para dormir y casi no pasaba tiempo ni conmigo ni con mi hermana hasta que tenía su descanso. Ella comenzó a trabajar el doble desde que mi padre perdió el empleo en la estación de servicios y desde entonces no ha tenido empleo, se la pasa en mi casa bebiendo y mirando la televisión, ni siquiera aceptó el trabajo en el taller porque no le gustaba. Mi hermana prácticamente vivía en a casa de su novio, dormía ahí y venía a casa de vez en cuando porque sabía que mamá no estaba, yo trabajaba por la tarde y mi padre no hacía una mierda.
Mi tio era lo más cercano a una imagen paternal, con él podía sentarme horas a hablar de cualquier cosa y me enseñaba todo lo que sabía, siempre había sido comprensivo y dulce conmigo, tenía un solo hijo varón que ni siquiera le gustaban los autos, por eso tampoco estaba aquí. Sabía que le dolía ver a su hermano de esa manera, pero muchas veces intentó sacarlo adelante pero eso solo terminaba en una pelea de ambos y mi padre maltratando a todo el mundo.
Miré mi abdomen en el espejo, ahora tenía algunas vendas que lo cubrían y realmente le agradecía a Mariana por eso, verlo solo me provocaba más dolor. No quería pensar en lo que sucedió en la mañana ni tampoco en lo que sucederá después de esto, era algo que no sabía nadie ni tenían porqué saberlo.
Terminé de colocar mi ropa de trabajo, solía usar ropa deportiva para estar más comoda y por supuesto el pantalón me dejaba mucho más libre que mis jeans del colegio.
—¿Quieres contarme que te sucede? —pregunta él cuando me ve pasando por su espalda mientras revisa el motor del vehículo
—¿Recuerdas de la chica de la que te hablé? —pregunto pasandole una herramienta
—¿La hija de Charly?
—Si, Mariana.
—¿Ahora que sucede con la señorita Williams?
—Nos besamos —él dejó de hacer lo que estaba haciendo y giró su rostro, levantando su mirada hacia mi—. Fue en la fiesta de Halloween, ella me besó y...uhm, me confundió con Hayley.
—Mierda, lo siento —dice torciendo su boca
—Después de eso estuvimos juntas en la fiesta y me besó de nuevo —suspiré—. Hasta que llegó Hayley y la quiso sacar de mi lado.
—¿Que diablos le pasa a esa tal Hayley?
—Mariana no quiso ir, se quedó conmigo —él sonrió, incorporándose para verme mejor—. Pasamos un buen momento, la llevé a casa y luego...Hayley la besó
—¿No dijiste que Hayley jamás quiso nada con ella?
—Al parecer ahora si —suspiré—.Fui a su casa para hacer un trabajo práctico y ella llegó, diciendo cosas y... discutimos.
—¿Ella la besó? —levantó una ceja
—No lo sé, no pude verlas realmente. Solo salí cuando ella estaba hablando mal de mi y entonces comenzamos a discutir. Me quise ir, me sentía mal allí, no tenía ganas de humillarme.
—¿Pero que dijo Mariana?
—Ella dijo que lo del beso había sido un sorpresa y luego quería que me quedara, pero no podía hacerlo en ese momento, estaba muy furiosa.
—Hayley está obsesionada contigo, de verdad. No sé que diablos tiene en la cabeza.
—Eso es lo que menos me importa, el problema es que le dice cosas a Mariana que no son ciertas. Además ella mencionó algo sobre que hay muchos rumores sobre mi en l colegio.
—¿Que tipo de rumores?
—Dicen que he salido con un montón de chicas y todas esas cosas. Jamás hice nada extraño y si salí con chicas, pero jamás ha pasado nada más. Estoy segura de que Hayley es la responsable de eso y lo peor es que no sé si Mariana le cree o no.
—Si Mariana dice eso debe ser cierto, no creo que ella se auna mentirosa. Además que si se ha preocupado en darte una explicación y en besarte ese día es porque algo le pasa contigo.
—Mariana está enamorada de Hayley.
—¿Entonces porqué te besó ese día? ¿Y porqué quiso quedarse contigo cuando tenía la posibilidad de irse con ella?
—No lo sé —suspiré
—Deberías dejar que ella se acerque a ti, que conozca tu verdadera persona. Que se jodan todos los que hablan sin saber de tu vida, eres una chica maravillosa, Amy. Entiendo que no sea fácil ver a la chica que te gusta desde hace tiempo besándose con alguien más, pero nadie te garantiza que no se pueda interesar en ti, Hayley es historia.
—Ojala fuera tan fácil.
—¿No tienes que hacer un trabajo con ella? —Asentí—. Entonces aprovecha ese tiempo para poder hablar, para que ella conozca lo que piensas y ahí se dará cuenta de que no eres lo que dicen los demás.
—¿Y si no le gusto? —pregunto insegura
—Al menos no te quedarás con la duda de lo que pudo haber pasado. Además eres una Jhonson, es imposible que no le gustes a nadie.
—Solo quiero gustarle a una persona —bufé recargándome en el auto
—Entonces ponte a trabajar, las cosas no vendrán solas a ti —dijo sonriendo—. Inténtalo mañana, verás como todo estará mejor.
—¿Como están los menos lindos de los Jhonson? —Dylan entra con una sonrisa en su rostro
—¿Entonces hablas de ti? —contesta mi tío
—Nadie puede negar de que soy el más guapo —dice fingiendo limpiar su chaqueta— ¿Como estas primita?
—Uhm, bien ¿Y tú? —él levantó una ceja
—¿Que es esa cara? ¿Que te ha pasado? ¿Están molestándote en el colegio?
—No es eso concretamento, problemas de... ¿Chicas? —digo rascando mi cabeza
—Déjame adivinar ¿Mariana Williams? —dice levantando una ceja
—Prefiero no hablarlo justo ahora, ya he sacado bastante mierda —bufé
—Entonces iremos por una cerveza luego de que termines con el trabajo.
—Tu prima tiene diecisiete —le dice mi tio
—¿No has tomado una cerveza antes de los dieciocho? —le contesta con una sonrisa
—La toman en casa —le responde sin mirarlo.
—Bueno, si. ¿Entonces te quieres quedar a dormir en casa? —me pregunta entusiasmado
—Uhm, si. Debería llamar a mamá y eso...
—No te preocupes, la llamaré ahora y le diré.
—¿Cuánto te queda aquí?
—Estoy hasta las ocho.
—Entonces volveré a la tienda y te pasaré a buscar en el auto ¿Trajiste tu moto?
—La dejé en casa, olvidé ponerle combustible.
—Voy a buscarlo ahora, así mañana le pones para ir al colegio. Nos vemos luego —dice golpeando mi hombro.
Dylan tenía veintidós años, era algunos años más grande que yo, pero él siempre había actuado muy protector conmigo, éramos muy unidos. Con mi hermana solíamos salir los tres, hasta que ella comenzó la universidad y tuvo muy poco tiempo para nosotros, desde entonces solo somos Dylan y yo.
Con mi tio no volvimos a hablar del tema de Mariana, estaba demasiado perturbada para hablar ahora mismo, por lo que solo me dediqué a trabajar y ayudar a mi tio. Él había remodelado el taller, así que ahora teníamos duchas disponibles para poder asearnos antes de irnos, por lo tanto ya no volvía a casa con toda esa grasa que mamá odiaba y también me servía en momentos como éste donde tenía que ir a otro sitio por la noche.
—No saldrás con Mariana, pero la familia Cooper es nuestra familia ahora —bromea él mientras subo al auto
—¿Que dices?
—¿Recuerdas la prima de Mariana? ¿Cheryl?
—Uhm si, pero a ella no la veo desde hace un tiempo.
—Estamos saliendo —lo miré asombrada
—¿En qué momento te cruzaste con Cheryl? —levanté una ceja
—Ella quería un nuevo mueble y fue a la tienda, ya sabes en el diseño y la planificación le pedí una cita —dice riendo—. Ella es más agradable que en la secundaria.
—Ustedes se llevaban muy mal —asentí
—Si, pero ella estaba secretamente enamorada de mi —se burla
—Cállate, te odiaba.
—Bueno pero ahora ya no —levantó sus hombros
—¿Entonces ella volvió al pueblo?
—Si, ya terminó su carrera y comenzará a trabajar en la guardia con la tía Carol
—Con suerte la verás una vez a la semana —torcí mi boca
—No seas mala onda. Además estaba pensando en organizar una cena con la tía para que tengamos un día en familia.
—Él no vendrá —dije torciendo mi boca
—Lo siento por él
A Dylan no le agradaba mucho mi padre, especialmente porque nos trataba mal a todos en le último tiempo y él no soportaba su genio.
Pasamos por el bar del centro para buscar unas cervezas, ahí había unas buenas cervezas artesanales las cuales solemos tomar de vez en cuando con mi primo. Bajamos del auto para ir hacia la barra cuando mi mirada detectó que había alguien allí.
Se trataba de Mariana, ella estaba con Alessia en una mesa.
Fue incómodo en ese momento, no sabía que decir ni como actuar, entonces solo levanté mi mano y la saludé desde lejos, no quería acercarme. Ella sonrió y me saludó de vuelta, comenzando a ponerme nerviosa.
Dylan me golpeó el hombro y salimos de allí.