No podía negar de que era una propuesta excelente. Antes de esperar a que los miradores vengan por ella, simplemente podría presentarse a ese club y comenzar su carrera de una vez. Todo hubiera sido perfecto si tan solo esperaban unos cuatro meses para hacerla. Ella no podía irse ahora, dejar a su familia, ni a su novia, ni dejar la escuela así como a sí. No es que no le alegrara la noticia, pero no era el momento. Principalmente porque irse a otro club implicaba tener que dejar el del pueblo y ellos contaban con ella, el torneo estaba a la vuelta de la esquina y ganarlo sería una muy buena oportunidad para toda la secundaria. Ella le prometió a Charly pensarlo con calma, tenía una semana para decidir que hacer. —¿Porqué esa cara? ¿Mi papá te dijo algo malo? —pregunta Mariana una vez qu

