Me quedé helada al darme cuenta de que esas palabras habían salido de forma involuntaria de mi boca, tragué saliva sin saber que decir exactamente, sentía mi corazón acelerarse de miedo ante lo que podía desencadenar haber dicho esas palabras — ¿Qué es lo que has dicho?—volvió a cuestionar, gracias a la poca luz no conseguía verle bien el rostro, me mordí el labio sin saber si debía repetirlo o no — Yo… De verdad que lo siento, ha salido sin querer—dije de forma apresurada, sentía como un nudo se iba formando en mi garganta, él me miraba fijamente, sin pronunciar una sola palabra — Será mejor volver al hotel—fue lo único que mirando hacia la ciudad, esas palabras hicieron que mi corazón se oprimiera con fuerza, agaché la cabeza asintiendo En silencio nos levantamos y caminamos de vuelt

