°Narra Claris Romney° Salgo de la Mansión y el Señor August se encuentra frente a su auto. —Usted se ve muy resplandeciente hoy, Señorita Romney —me dice sosteniendo la puerta del vehículo para mí. —Gracias. —contesto e ingreso tímidamente para que luego él haga también su entrada por el otro lado. —¿Bien estás lista de conocer tu futuro? —Si… —asiento tímida mientras el chofer inicia su recorrido. Nos quedamos en un silencio tranquilo, pero mi mente sigue disturbada pensando en lo que está sucediendo. —¿Señor August puedo hacerle una pregunta? —me atrevo a tomar la palabra. —Por supuesto. —me responde cómodamente. —¿Usted tal vez, está enojado con sus hijos? ¿Por qué les grito cuando me fui? —le cuestiono en tono bajo y él cruza las piernas cautelosamente. —No estoy enoja

