•Narrador Omnisciente•
Claris se encuentra completamente sorprendida por el inesperado acto del joven rubio.
Él es el Ralph, el más joven de todos los hermanos y el más pícaro gemelo menor.
Nuestra castaña, por un momento se queda hipnotizada por la belleza delicada del rostro masculino de este. Sus ojos verdes zafiro que la entrelaza, la deja completamente en blanco.
—¿Sabías que te vi en mis sueños? —Ralph le susurra de forma encantadora, ignorando completamente hace unos segundos el grito enojado de lo Browm.
Él suelta delicadamente la mano de Claris mientras aún mantiene su frágil cuerpo de ella apoyado en su brazo, para luego posicionar el pequeño mechón suelto del rostro de la castaña, hacia detrás de su oreja.
—Tienes razón. —interviene en ese momento Randall, el gemelo mayor que, si no fuera porque se encuentran con distintos colores de terno, no se podría diferenciar a ninguno por ser réplicas exactas.
En ese preciso momento Randall arrebata de los brazos de Ralph a Claris, y sosteniéndola de la mano, le brinda un giro en su propio eje contemplándola cazadoramente a detalle. Tras unas pequeñas vueltas, él termina por presionarla contra su cuerpo, dejando a la pobre chica a ojos bien abiertos, con el corazón a punto de salir disparado por la boca.
—Mucho gusto bella dama, ¿tu nombre es? —Randall naturalmente reluce su caballerosidad.
—Randall, yo la vi primero. —refunfuña Ralph mientras se acerca a ella y la aleja un poco de su hermano tomando de su otra mano.
Ahora ambos se encuentran sosteniendo cada mano de la señorita y esta se queda congelada como si no tuviera vida.
Todo aunque pareció demorar un milenio, pasó solamente en cuestión de pocos segundos. Segundos en que Los Browm estaban atónitos al observar como otros tipos despreciables agasajaban a su linda Claris.
—Vaya… los Browm tienen nuevo personal —la voz de Meghan, el hermano mayor la contempla desde su posición con su mano en el mentón, como deduciendo un puntaje para Claris. —sin embargo, creo que están exagerando —con sus aires fríos y complejo de príncipe, menosprecia a la belleza de Claris, aunque muy dentro de él, acepta que es hermosa, no obstante, no está en la capacidad de mirar a una mucama.
—Creo que acaban de sobrepasar el límite —Rhys seriamente está a punto de avanzar, pero Mártin lo detiene.
Aquello lo hace porque comprueba que su padre se mantiene acercando y se encuentra a pocos pasos de los individuos pegados a Claris.
—Buenas tardes, caballeros —recita con galanura August, entonces lo tres jóvenes sintiendo su voz yerguen sus espaldas con respeto, soltando a Claris a su paso y realizan una pequeña reverencia.
—Señor Browm. —saludan en unísona. August muy sonriente le extiende la mano a Claris que está completamente anonadada, por la acelerada escena que acaba de afrontar.
Ella correspondiéndole con confusión sigue su dirección hasta alinearla a su lado.
—Mis queridos Billinghurst —menciona August y alza el mentón demostrando su superioridad, incluso intimidando al propio Meghan —me siento honorado, pensé que sus visitas serían hasta el día de mañana.
—Señor —toma la palabra Meghan —hemos venido a brindarle nuestro sincero respeto, nos hemos enterado de que llegó el día de hoy y no podíamos esperar más para verlo.
—Comprendo… pero ¿Qué podemos hacer? Estamos en medio de una celebración —el jefe mayor astutamente sostiene a Claris abrazándola por encima de su hombro —por esta bella dama que usted descaradamente, dice que no tiene nada de especial.
El rostro del hermano mayor toma un rojo carmesí intenso, por lo vergonzoso que se siente. Él no imaginó que aquella muchacha que acababa de menospreciar seria del agrado de su mentor “El Señor August Browm”
—Señor, le declaro mis más sinceras disculpas. —posiciona su brazo en el pecho y se inclina como si fuese que se dirigiese a la nobleza.
—Esta bien…
—Lamentamos nuestra imprudencia, Señor August. —los gemelos apenados realizan el mismo gesto y August sin perder su postura asiente.
—¿Cómo se encuentra su madre?
—Ella, esta muy bien, se encuentra mejor de salud y ahora nos quedaremos en el país por mucho tiempo, Señor Browm. —concreta con entusiasmo el menor de los gemelos, Ralph.
—Eso me pone muy alegre, díganle por favor, que le envió mis mas cordiales saludos. —responde August con simpatía.
—Lo haremos Señor Browm —responde cortésmente Randall. Mientras nuestra Claris, los contempla completamente confundida por lo que está sucediendo.
«¿Quiénes eran los “Los Billinghurst”» se preguntaba sin ninguna expresión.
Ella se encontraba muy curiosa al respecto, nunca había oído de ellos, y parece ser que eran muy allegados de los Browm.
Claris rastrea con la mirada a sus compañeras y se percata que ellas se mantienen casi babeando por la impresión de los visitantes, claramente logra percibir que ellas los conocen.
Dentro de sí misma sabía que de seguro al rato que se fueran los Billinghurst, las emocionadas mucamas se acercarían a actualizarla de la situación.
Por otro lado, los 4 hermanos Browm, estaban mordiéndose los labios por no interceder ante tan patética escena, no obstante, no pudieron decir nada al respecto porque eran concientes que August Browm arremetería en contra de ellos, si en caso les faltaban el respeto a los visitantes frente a sus ojos.
August siempre mantenía bajo control a los jóvenes Billinghurst, debido a que ellos lo admiraban con locura como si fuese un propio Dios, o más que eso, como un padre.
¿Y a que se debía todo aquello? Pues bien, el encantador y prestigioso August con una vida muy sociable con las mujeres, siempre mantuvo una buena relación demasiado cercana con Cornelia Seymour, la madre viuda de los hombres apuestos.
Ambos pasaron por casos similares, perdieron a sus amantes esposos cuando eran muy jóvenes y se comprendían muy bien. Tenían una hermosa amistad.
La personalidad notoriamente muy elevada de la familia es debido a que provienen de una generación de alta alcurnia. Son una familia aristocrática proveniente del siglo XVII, quiere decir, que por sus venas transcurren una parte de sangre real.
El difunto Vidal Billinghurst, nieto ilegítimo del príncipe Billinghurst VIII, debido a la bondad de su abuelo pudo heredar varios patrimonios de la familia; riquezas que con los años crecieron en abundancia.
En resumen, se podría manifestar que estos hermosos hombres provenían de una generación muy importante y en la actualidad, eran demasiado conocidos ante la sociedad por su historia.
Los años han pasado y ahora las generaciones han cambiado, estos chicos suelen vivir de maneras diferentes según a su gusto. Cuentan con incontables propiedades que no sería incluso necesario que movieran ningún dedo si no deseasen salir de su enorme mansión.
Cada uno cuenta con una distinta carrera a su gusto y en pocas palabras, ellos realizan todo lo que desean con el apoyo de la Duquesa Seymour, su bella y gentil madre.
—Bien, ya que vinieron a demostrar sus respetos, pueden proseguir con su camino. —Connor se muestra hostil. Independientemente ignora la presencia de su padre, pues sus brazos apegados a Claris lo estaban retorciendo sin control.
“Nadie debería tocarla, ni siquiera su propio padre” era lo que pensaba realmente. Pues él, al ser una persona posesiva, piensa que Claris debería ser intocable, incluso para dar un saludo.
Connor se abstuvo mucho durante el tiempo de que Claris estuvo con ellos, tuvo que soportar demasiado, sin embargo, fue el único que pudo glorificarse de su cuerpo y de probar alguna vez sus labios, por ende, él se creía el más apto en ser el hombre de Claris.
La rivalidad de sus hermanos lo tenía claro, por supuesto que debía ser una competencia honesta, pero actos como estos frente a sus ojos eran insoportables, ya no solo sus hermanos la observaban con amor, si no aparecieron otros individuos que la veían con curiosidad, como si la bella Claris fuese un dulce nuevo en su especie.
Todos observan a Connor sorprendidos, August sabe la alerta que Connor acaba de activar, entonces exclusivamente sonriendo suelta a Claris.
—Parece que no has cambiado, sueles hacerte ver muy educado con todo el mundo, sin embargo, realmente eres desagradable —comenta Randall, el gemelo mayor, cruzándose de brazos.
Entre ellos se fulminan a morir, y es porque esto dos, siempre han tenido una terrible rivalidad desde pequeños, chocaban siempre por tener gustos similares. Aunque Randall a su corta edad es un Ingeniero químico muy reconocido y no un prestigioso astrónomo comparado a Connor, era muy inteligente tanto como él.
Ambos, en su juventud siempre tenían debates por sus conocimientos relacionados, y lo mismo era desde pequeños, siempre que algún objeto precioso les atraía ambos se metían en conflictos. Tranquilamente podrían conseguirse otro de la misma forma, sin embargo, ellos obstinadamente por competir querían solamente aquel objeto en discordia. Debido a ello, caprichosamente tuvieron incontables discusiones.
—Mira quién lo dice. —responde Connor tirando un bufido, cruzándose también de brazos.
—Al menos soy transparente y demuestro sin temor lo que soy —contra ataca Randall.
—Hermano… —Joe posa su mano en el hombro de Connor, para calmarlo, mientras que August parece disfrutar absolutamente de la grata conversación que más por si formularlo, seria discusión.
Esta vez, el jefe mayor de lo Browm actúa diferente y no se entromete, debido a que claramente tiene muchas cosas en mente. August es sabio y ha decidido poner a prueba de diferentes formas a sus hijos.
—No debemos comportarnos de este modo con las visitas… —concreta Joe con su lindo y pasivo corazón, pero de inmediato un chasquido de dientes sale de la boca de Ralph, el gemelo menor.
—Sigues siendo tan pacifista, que aburrido, por eso creo que no has incursionado en la actuación porque eres demasiado amable y suave para interpretar distintos papeles. —él se burla de Joe y Joe inmediatamente forma una sonrisa.
—En realidad, se me es difícil interpretar varias facetas porque soy demasiado sincero, no un imitador y farsante como otros. —Joe suele ser muy tranquilo, pero lamentablemente Ralph ha sido una piedra siempre en su zapato, quien automáticamente en segundos, lo vuelve usualmente a la defensiva.
Ambos trabajan en la industria del entretenimiento y siempre se han cruzado para pequeños juegos de palabras. Si bien es cierto que Joe se dedica a la música, Ralph, se acopla perfectamente a la actuación y también al canto, pero no al canto lírico como Joe sino al género romántico. Un sueño que Joe anhela y no puede lograr hasta el momento, por los prejuicios de su alrededor. Por ello, siempre tienen constantes encuentros en que se refriegan a la cara lo bueno que son el uno con el otro, en sus rubros.
—No te exaltes Joe. —Mártin despeina el cabello de Joe para controlar que no pierda su serenidad y bromea para que la situación no se ponga más tensa para su pequeño hermano —Es gracioso contemplar que ahora ustedes tengan interés en visitarnos, ¿quizás quieren consejos para seducir a las mujeres? —Mártin se bufa de ellos con ganas para liberar la tensión.
Si bien se sabe que los Billinghurst son muy famosos entre las mujeres ahora, antes cuando eran jóvenes no era de la misma forma. Los jóvenes eran demasiado tontos para ligar, por eso Mártin viendo los impertinentes comportamientos de ellos en su propia casa, opta por atacar por ese lado con la debilidad de sus pasados.
—Vaya, el hombre más lujurioso de los Browm, por supuesto que seria de gran ayuda para conseguir tríos. Por favor, dame consejos deseo hacerlo y tal vez, haga parte de mi noche a esta belleza de al frente. —menciona Meghan sin perder su compostura refinada, refiriéndose a Claris.
La castaña en ese preciso momento ya no sabe donde meter su rostro, las palabras que se tirotean y miradas de todo el mundo sobre ella, la tienen muy cohibida al punto de querer salir corriendo.
Mártin de inmediato, se reprende por dentro por ser descuidado. Él por el ambiente brusco había olvidado por un momento que su amada se encontraba presente. No tomó en cuenta que bromear con aquello haría que sobre todo Meghan lo contratacara también con su debilidad.
—No deberías hablar a la ligera Meghan, si no quieres sentir mi puño de nuevo en tu rostro. —Mártin pierde el control por la insolencia del castaño debido a su linda Claris, pero este con su personalidad altiva que lo caracteriza, le responde.
—Como siempre Mártin, no cambias eres constantemente parecido a un delincuente.
Meghan, un destacado abogado, demasiado centrado y altivo, demuestra superioridad ante él.
Ambos son tan opuestos que se odian y menosprecian de la peor forma, incluso nunca Mártin había sentido esa antipatía con su hermano Rhys que era casi parecido con aires perfectos.
Esta vez, el mellizo menor de los Browm piensa sus palabras y trata de no mostrar sus libres insultos.
—Señorito de baja simpatía, le pido cordialmente a su alteza que cierre la boca.
—Tú… —refunfuña Meghan. Para él, aquellas palabras eran como una ofensa debido a que notoriamente Mártin, se estaba burlando de su historia familiar, al ser descendientes de un hijo ilegítimo de la realeza.
—Bueno, creo que es suficiente de tanta charlatanería. —interviene August soltando una risita —niños ya les permití que jueguen un rato, así que considero conveniente que se detengan, porque están fastidiando a todos los presentes.
—Una disculpa, Señor Browm. —los hermanos Billinghurst muestran su pena y asienten con la cabeza —nosotros nos retiramos.
Todos sienten un alivio, porque la intensa discusión llegaría a su fin, sobre todo la calma le llega a Rhys que en este caso permaneció unánime durante todo el tiempo.
Ahora él se sentía respirar.
Estas discusiones siempre le han parecido poco aburrido y tonto. Por ende, al darse cuenta que los odiosos vecinos seguían siendo los mismos, llegó velozmente a la conclusión que una discusión sería innecesario, por ello, opto en guardar silencio.
Luego de su conclusión, ya no se complicó tanto por los coqueteos de los “idiotas” como él los denominaba, porque al final de cuenta sabía como era Claris y así de fácil por gente sin cerebro, no se dejaría cautivar.
Los visitantes se posicionan en frente de Claris que se encuentra al lado de August y en una fila se despiden de ella, por el claro respeto que le tienen al maestro.
Para los Billinghurst, cualquiera que sea del agrado de August sería del agrado de ellos también.
—Adiós, musa de mis sueños —Ralph, el gemelo menor, toma de su mano a la castaña y la besa con amabilidad, sonrojándola por completo.
—Nos vemos hermosa señorita —Randall le guiña el ojo, y besa seductoramente su mano también.
—Disculpe mi mala presentación de antes, bella dama. Estoy seguro de que nos veremos más seguido —Meghan sostiene la mano de la pálida Claris e inclinándose como un rey, la besa con distinción, pero antes de que la suelte —por cierto, he visto que ellos te tienen aprecio, ¿Ya te enteraste las incontables orgías y visitas de mujeres que tuvieron estos últimos meses?
Meghan sonríe malévolamente mientras todos se quedan abruptamente en un completo silencio. Claris incómoda y con un punzón en el pecho, se desprende rápidamente de él y este prosigue en irse.
Ella viendo a la nada comienza a sentir una extraña sensación, entonces se gira lentamente hacia los Browm que se mantienen petrificados por la inesperada revelación, y murmura.
—Ahora todo tiene sentido… —una lágrima delinea su rostro —por eso ustedes no se comunicaron conmi… —se detiene en seguir hablando, porque se convence dentro de su mente que no tendría porqué reprocharles.
—Claris… —Damaris se atreve a hablar en medio del intenso caos que imagina venir —todo tiene una explicación.
—No… no es necesario, no debería recibir ninguna explicación sobre esto, cada uno es dueño de su vida, aquí soy simplemente parte del personal —responde la triste castaña conteniendo no enredarse con su sollozo. —no soy nadie importante —los observa a los cuatro que se mantienen con los sentidos inhabilitados —simplemente soy una empleada.
Termina de hablar con dolor en su corazón y pidiendo una disculpa ante el Señor August, sin comprender claramente sus sentimientos, sale corriendo hacia su habitación.
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Dicen que la venganza a veces no es buena, en este caso, creo que Claris sabiendo que la venganza es mala de igual forma lo disfrutará. (carita de monito avergonzado) muajajaja nos vemos en el siguiente capítulo, viendo a nuestra castaña iracunda.❤️
¿Qué harán los Browm?