Narra Mía Después de pasar una noche maravillosa con mi querido director, desperté a las 6:15 a.m. y me sorprendió no encontrar a Axel a mi lado en la cama. - ¿Axel? - exclamé mientras me levantaba, buscándolo con la mirada. Justo en ese momento, él apareció viniendo de la cocina con una sonrisa en el rostro y una bandeja de desayuno en las manos. - Hola amor, lamento haberme tardado. Quería sorprenderte con el desayuno en la cama - dijo, acercándose a mí. - Desayuno en la cama, qué detalle más encantador - respondí sonriendo. - Creo que podría acostumbrarme a esto. Axel me besó y me dijo unas palabras dulces que hicieron que mi corazón se llenara de amor. Después de disfrutar de aquel delicioso desayuno, nos bañamos juntos, disfrutando de la compañía y la intimidad que compartíamos

