―Démosle el gusto de que me vea entonces. Camino por el pasillo hasta la habitación, giro la cerradura y la abro. Vittoria está sentada en la cama y se pone de pie ni bien me ve entrar. ― ¿Se puede saber porque demonios estoy encerrada e incomunicada Marko? ― no digo nada solo la observo―. Estoy embarazada, y de tu hijo por si lo olvidaste. Escucharla decir aquello me revuelve el estómago, yo iba a tener un hijo y por su culpa ya no. ―Átala― ella mira para todos lados y el terror cruza por su rostro cuando ve a Boris acercarse. ― ¿Qué? ¿Qué pasa? Marko― me grita cuando Boris la doblega y la ata a la cama en escasos segundos― ¿Acaso te volviste loco? ―Si― respondo, tomando un cuchillo y acercándome a la cama―. Nunca debiste volver Vittoria, debiste dejar las cosas como estaban― me ace

