Luc había llegado quince minutos antes a la sala de juntas de su empresa, desde joven había aprendido la importancia del tiempo, por lo que no le gustaba desperdiciarlo, mucho menos hacérselo perder a los demás. — Señor Ambiorix, ¿Qué es este memo que me envió? — Olivia, lo vio con sus pobladas cejas fruncidas, su pequeña boca arrugada de lo mucho que la apretaba, y sus lentes chuecos, como de costumbre. — Olivia ¿has adelgazado? — pregunto saliéndose por la tangente Luc, y aferrándose a lo único que podía hacer que su secretaria se distrajera. — Oh, solo media libra, ¿puede creerlo? Tres meses de dieta y solo media libra, es una tortura, creo que me realizare esa cirugía después de todo. — reconoció la regordeta mujer, mientras sus tacones resonaban con cada paso que daba. — ¿No te ha

