Buscando un look.

1192 Palabras
Corren al dormitorio como 2 locas con sus vasos llenos de vino en sus manos. Abren las puertas del placard de par en par y empieza el desfile de prendas una a una van saliendo de su reposo y siendo tiradas sobre la cama. - Ésto? - pregunta poniéndose un vestido por encima del pecho . - No Cass ! es demasiado serio, tiene que tener seriedad , vulgaridad y encanto a la vez, todo en una sola cosa. - Vulgaridad? - Si claro, o sea informalidad, debes verte sería pero no tanto, intelectual pero no nerd, algo sexy también y muy confiada de tí misma. - A ya te entendí. Entonces esté no. - lo tira sobre la cama. - Esté es perfecto. Prueba te y verás si tengo razón. Le entrega un vestido color vino de mangas largas , ajustado al cuerpo en la parte de arriba , el escote es pronunciado pero no exagerado, solo deja insinuar sensualidad , la falda es en evasé con un leve movimiento y el largo es hasta un poco más abajo de las rodillas, en la cintura lleva un pequeño y fino cinturón n***o. Cassandra se quita su pijama y se pone el vestido que su amiga le dió. - Déjame ver..... toma estás botas. Le entrega un par de botas marrones oscuras de caña alta y punta ligeramente redondeada. - Y como toque final , está chaqueta de jean , ahí tienes lo formal combinado con lo informal. Te ves hermosa. Mmm , Toma, usa también tus anteojos..... perfecta. - Tú crees, no será mucho la chaqueta ? Talvez un saco de hilo..... - No, estás perfecta así, házme caso. - Está bien, señorita experta. - Le hace una pequeña mueca. - Mañana usas el cabello suelto, Ok ? - Está bien mamá! - se ríe. - Me alegro que entiendas hija- le sigue la burla. Realmente Lara disfrutaba de elegir atuendos, y se le daba bien hacerlo. Siguieron tomando mientras charlaban y Cassandra se quitaba la ropa acomodándola encima de una silla para el día siguiente. Se vistió el pijama nuevamente quedando con sus pies descalzos. Estaban sumidas en una conversación cuando sonó el timbre un par de veces. - Voy ! - gritó Lara apresurandose a la puerta. - Buenas noches ! - Saludo el delivery mirando de arriba a abajo con sus ojos bien grandes a Lara . - Buenas noches, que te debo ? - Preguntó sin darle mucha importancia, ya lo conocía a él chico y la verdad no le agradaba demasiado. - Son 2, 50 , pero si aceptas mi invitación no sería nada. - le giña un ojo. - Tomá, quédate con el cambio- le da 300 pesos - y si... saldré contigo....- los ojos del chico se iluminaron- cuando en Montevideo caiga nieve. - le cerró la puerta en la cara. - Ya llegará el día que digas que sí !! - le gritó él desde el otro lado de la puerta. - Esté chico, no se rinde, tengo que admitir que es perseverante. - le decía a su amiga mientras se acercaba con la pizza al sofá. - Es tierno Lari, talvez deberías aceptar alguna vez, ya lleva mucho tiempo intentándolo. - Nooo , ni que fuera el único . - Pero , porqué ? Es lindo, es simpático y nunca ha Sido grosero contigo, solo persistente. - No, no quiero y yá. - Mueve la cabeza en negación ladrando su boca. Hacía casi un año que él chico trabajaba de delivery en esa pizzería, ellas siempre pedían sus pizzas allí, desde hacia muchos años era su preferida, además de ser el local de un amigo de la infancia. Para ellas no existía mejor pizza que las que hacía su amigo y el obviamente las consentía, siempre un poco más de muzzarella, o un poco más de aceitunas, conocía sus gustos a la perfección. Esté chico, el delivery, era solo un poco menor que Lara, era lindo, alto y musculoso, de cabello oscuro y ojos negros, barba corta muy bien cuidada, labios prominentes y sensuales, y muy simpático. Desde el primer día que vió a Lara el quedó hipnotizado por su belleza y cada vez que la veía la invitaba a salir, ella siempre respondía igual. Nunca desistía, siempre, aunque sabía cuál sería la respuesta, él igualmente repetía la invitación. Comieron la pizza y se bebieron todo el vino, las dos botellas, y aún más, pues buscaron alguna reserva que Cassandra guardaba para momentos especiales o improvistos. Se durmieron en el sofá una al lado de la otra. A las 6 AM la alarma del despertador sonó, el las chicas se despertaron dando un pequeño salto en el lugar. Cassandra tomó su celular y vió la hora. - Me duele la cabeza! Te lo dije Larita, hoy tenía que trabajar y ya no quiero. - dijo simulando un llanto. - Estoy igual, voy a llamar que no iré, diré que estoy enferma. - se sostenía la cabeza con ambas manos. - Tú haz lo que quieras, yo me daré una ducha y voy a desayunar algo, es más si quieres quedarte ve a la cama. - le dijo señalando el dormitorio aunque sabía que Lara era incapaz de faltar al trabajo. Tomó una ducha y se vistió con lo que había escogido su amiga. cepilló su cabello dejándolo suelto como Lara le aconsejo y se puso los anteojos. Salió de la habitación y camino hacia la cocina donde se encontraba su amiga sirviendo el desayuno. - Wow Cass ! te ves espectacular amiga, el trabajo ya es tuyo. - Tú creés ? - Claro que sí, y también tú debes creerlo. Sólo un pequeño detalle más. - saco su maquillaje de la cartera y le puso un poco de color a ese bello rostro.- Listo! ahora sí. - Talvez sea demasiado - dudó Cassandra. - No lo es, mírate al espejo, estás perfecta, solo te dí un poco de color para ascentuar tú belleza. Se sientan a desayunar juntas, como cuando eran niñas y sus mamás las sentaban en la cocina con sus pies colgando de las sillas porque no alcanzaban a tocar el piso. Claro sus gustos habían cambiado desde ese entonces, ya no tomaban leche con chocolate, si no café. Terminaron de desayunar en silencio, pues el dolor de cabeza que ambas tenían era grande. Lara se fué al baño y terminó de acomodar su cabello mientras Cassandra tomaba sus cosas de el escritorio acomodando las en su portafolios de cuero marrón oscuro que su papá le había regalado. Salieron juntas de el apartamento y se tomaron un taxi para llegar a sus respectivos trabajos. Lara, fue la primera en llegar a destino, pago su parte del viaje y se despidió de su amiga con un fuerte abrazo para desearle suerte. - El trabajo es tuyo ! - le dijo con confianza- luego me llamas para darme la noticia. - Luego te llamo para decirte cómo me fué. .... - No ! me llamas para decirme cómo es tú nuevo jefe - Ella siempre era muy optimista, más que su amiga.
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