El sábado al mediodía tenía una hora de descanso, una hora antes de que Sally entrara a trabajar en el cine e Ian comenzará a dar sus clases de salsa a jubiladas aburridas, hora en la que íbamos a aprovechar para cantar en la plaza para ganar algo de dinero extra, como las propinas, y mi hermano tenía un trabajo secreto que no contaba a nadie, para mi era chico de compañía por eso no nos lo decía porque no creo que le juzgaramos hiciera lo que hiciera. Sally e Ian vinieron a buscarme al trabajo. —¿Que vas ha hacer en tu hora libre?—me pregunto Amaya y la mire. —¿Recuerdas que te dije que tenía que salvar mi orfanato?—le pregunté. —Si—me dijo y la mire—Por eso tienes este trabajo—añadió. La mire, Amaya era una persona demasiado buena y en la que tenía claro que podía confiar, era amabl

