LA CAMARERA

1021 Palabras
 Nuevamente miró el mural lleno de artículos y fotografías. Algunas eran de hace años, otras mas recientes. Suspiró y cerró la puerta de un tirón. Moira apresuró sus pasos porque iba otra vez tarde al trabajo. Ella también amaba en secreto a Danny West. Desde que lo vió por primera vez supo que era el hombre para ella. Cantaba de maravillas y su voz le causaba orgasmos, por eso se cuidaba de no escucharlo durante las horas de trabajo. Un día se atrevió a mandarle una solicitud por las r************* y desde que él se la aceptó, se sentía en las nubes. Podía ser eso o las drogas que consumía. Ese día no durmió ni comió. Supo que él sentiría lo mismo por ella en cuanto la conociera un poco más. Iba cabizbaja absorta en sus pensamientos cuando chocó contra alguien en la calle atestada. —¡Mire por donde camina!! —escuchó que le gritaban.           Ella solo sonrió y levantó el dedo de en medio en señal de repudio. ¡No sabían quien era ella!!! ¡La futura esposa de Danny West!! De ser una muchacha de Bajo Fondo que se había dedicado a la prostitución durante su adolescencia porque su madre necesitaba dinero para drogarse, iba a pasar a ser famosa y millonaria. Sus cabellos oscuros y su piel morena eran descendencia de latinos que llegaron por un mejor futuro. Lo único que lograron fueron endeudarse más, a su padre lo mataron en la cárcel y su madre se vio en necesidad de ofrecer a sus hijas de doce y trece años a hombres desdentados que podían hacerle lo que quisieran, siempre y cuando pagaran el paquete y lo que éste incluía. En ocasiones, para aquellos con menos dinero solo se les permitía mirar mientras ellas se desnudaban tras un vidrio mugriento para que no las tocaran. Cuando mostraban los billetes adecuados, podían hacerles lo que quisieran.            Ya de eso habían pasado muchos años pero el sexo por dinero era lo único que podía ofrecer. Todos los hombres le parecían asquerosos y libidinosos. Al único que le daría sexo gratis sería a Danny, pensó poniéndose la mano en la sonrisa y lo haría volver loco con todo lo que había aprendido con tantos años de experiencia.           Empezó a lloviznar levemente y como usaba maquillaje barato empezó a correr por su rostro el rimel n***o de los ojos. Era una imagen espeluznante, recordaba al personaje de Hayley Queen en Escuadrón s*****a. No le importó. La única persona que le importaba le había aceptado la solicitud y eso era todo lo que necesitaba. Entró al pub en el que trabajaba, con su jefe gritando tras ella pero ni supo que le dijo. Estaba en su mundo, el de ella. "No", se corrigió en su mente..."el nuestro, de él y mío...solo mío". Moira Ha llegado mi hora libre en el trabajo. Odio todo lo que tenga que ver con este maldito ambiente, odio a los clientes que solo quieren tocarme las tetas, gratis no lo van a lograr. En ocasiones por un buen dinerillo extra puedo hacer excepciones, en ese caso pido que me lleven a un lugar bonito, una cama cómoda, un ambiente limpio al menos ya que estos tipos son asquerosos y tengo que soportarlos. Mark me tiene harta con sus insinuaciones que ya se han vuelto pesadas, es el único que me aceptó como soy, con mi maquillaje estridente y mi vestimenta un tanto chillona, me corrieron de todos los lugares que dicen llamarse decentes porque no encajaba en el perfil de chica virgen y buenota.  Que puedo decir, me gusta mostrar lo que tengo de bueno. No estudié, no tengo bienes pero al menos tengo este fabuloso culo bien parado y esta piel lisa y sin granos que heredé de quien sabe quien. Eso es lo único bueno que me dio mi familia, lo demás es pura basura. Mi madre drogadicta de mierda que dejaba desparramados sus polvos mientras se cogía a algún pobre diablo igual o peor adicto que ella mientras cobraba a los tipos para que se complacieran con mi hermana y conmigo. Agradezco al menos no haberme embarazado en todo ese tiempo porque a pesar de ser chica, tenía mucha calle y una vecina me enseñó como cuidarme para no traer niños desagradables a este mundo que apesta.  Ahí viene de nuevo el pedante de Mark, el maldito tiene esposa y un par de hijos y aún así me busca, si supiera el asco que me causa su gran barriga y su cara grasienta. Ni aunque me ofrezca el dinero del mundo voy a estar con él, sus ojos de ratón me persiguen por donde quiera que yo me dirija y actúa como si fuera mi padre cuando alguno se quiere propasar. Al menos eso debo agradecer.  Me tomo unos minutos antes de retomar mientras termino mi cigarro, sola como siempre ya que odio la compañía de cualquiera. Las otras perras que trabajan aquí se reúnen entre ellas a cuchichear en los rincones. Estoy segura de que hablan de mí pero me tiene sin cuidado. Reviso mis r************* , ojalá haya algo nuevo de Danny. Estoy perdida por ese hombre, miro sus labios y quiero derretirlos con los míos. Amo sus ojos verdes que miran sensuales detrás de la pantalla del celular, amo sus letras las cuales imagino me las dedica a mí. Tengo la esperanza un día de encontrarme con este tipo que me roba el sueño y es dueño de mis pensamientos más calientes. Hoy encontré otro artículo en la revista que publica acerca de los famosos, no veo la hora de llegar a casa para leerla y ponerla donde se merece estar, ojalá pronto venga a alguna ciudad cercana para poder aunque sea respirar el mismo aire.  Toco sus musculosos brazos por encima de la pantalla y me imagino miles de poses y caricias que podríamos hacernos. "Eres mi amor, Danny", te amo tanto que puedo dejar esta vida de mierda para seguirte hasta el fin del mundo. Ya me llama Mark, iré antes que se atreva a acercarse a mí.
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