—Ya que vamos a casarnos, debemos blanquear todo con nuestras familias y amigos —le dijo Danny un día al final de la jornada de trabajo. —Tu familia ya lo sabe y ya me conoce, no creo que sea necesario —respondió trémula, ante la sola idea de estar frente de personas que sabia que los juzgarían, le entraba pavor. No le gustaba ser evaluada y que sacaran a relucir sus defectos. —Entonces falta la tuya —le dijo él abrazándola. Esta vez pensaba hacer todo bien, no quería que nada quedara suelto como la primera vez, había sido un error y lo repararía a como de lugar. —Mi única familia son mi madre y mi amigo Richard —expresó no muy convencida. —Entonces, cumpliremos con ellos —la besó con dulzura. Daira suspiró largamente. Era una familia atípica, estaba consciente de eso. La poní

