El Primer Movimiento del Rey La revelación de la paternidad no había traído paz a Lionel; había encendido un infierno. Cada fotografía de Emilia era una herida abierta. La que la mostraba con la mano en su vientre era la más profunda, un recordatorio constante de su fracaso en protegerla. Se había convertido en un espectro en su propia empresa, un rey fantasma cuya mente estaba a kilómetros de distancia, en una casa de estilo europeo donde la vida que más le importaba florecía sin él. Durante setenta y dos horas, apenas durmió. Vivía a base de café n***o y los informes de su equipo de vigilancia. Recibía actualizaciones cada treinta minutos: "El activo está en el jardín". "El activo está leyendo junto a la ventana". "El activo acaba de sonreír". Cada detalle era un bálsamo y una to

