Llena de nervios bajé las escaleras y encontré a Sofía sentada viendo el televisor. – ¿A qué hora vuelven mamá, papá y Adam? Sofía me miró sorprendida porque le hablé, pero finalmente respondió: –Volverán como a las dos de la madrugada, ¿Recuerdas la inauguración de la tienda de quesos del amigo de papá? Pues es hoy. –Abalám sabe que tú me dijiste todo. –Tuve que decir – ¡Qué clase de hermana eres! –Se levantó en un brinco –Dios, va a asesinarme. –N-no se lo he dicho yo. –Susurré –Él mismo me lo dijo. –Claro, es Abalám. –Sofía comenzó a dar vueltas por la sala como león enjaulado. –Tenemos que hacer algo, ¡Llamemos a la policía! –Sí, podemos pedir que cuiden la casa esta noche por si acaso. –Murmuré intentando recordar algo. ¿Que era? No lo sé. Llamamos al 911 y expresamos porque

