Punto de vistas Anónimo. Recuerdo con una triste precisión la primera vez que la vi. Ella tenía doce y yo dieciséis, pero no podía importarme menos. 18 de enero. Hacía una mañana fría y lluviosa. Mi madre salía en ese entonces con un hombre tan hostil que ponía de malas a quien se le acercara, pero eso estaba bien para ella, cuando su único objetivo era no encontrarse a sí misma completamente sola. Byron Lacosku. Aún recuerdo su nombre acompañado de su aroma a tabaco cuando pretendía quererme y me abrazaba. Yo solo quería que mamá fuese feliz, por lo que ignoraba a toda costa mis instintos de hacerle mucho daño a ese hombre pretencioso. Escuché los tacones de mamá recorrer la casa de un lado a otro, por lástima para mí, ella llegó a mi habitación, al abrir, me miró de pies a cabeza y

