Subí a mi habitación para alejarme de todos, necesitaba tiempo a solas para ordenar mis ideas, para ello debía enfrentarme a Ryan, ¿Cómo lo hago?, ¿Seré capaz de dar un adiós definitivo a nuestra relación?, mi madre no hace más que complicar mi vida, estaba tranquila estos seis meses sin saber de él, ¿Por qué de pronto aparece? Me preguntaba a mí misma.
Para mamá era el negocio de su vida, estaba cansada de la pobreza, ¿Quién podría ser mejor partido para su hija?. ¡ No me sorprende! negué con mi cabeza manteniendo una charla interna, esta más que claro, es proveniente de una familia influyente, dueño de un importante Bufete de Abogados Fontane & Mancini en Italia. Ryan pronto asumiría el cargo como dueño de una extensión del Bufete de su familia en New York y eso era todo lo que ella había podido investigar.
Cerré con llave la puerta de mi habitación, pose mis rodillas sobre la alfombra dejando caer todo mi cuerpo, sentía que no podía más, desde ahí logre visualizar aquel baúl donde había guardado cada recuerdo de nuestra relación, dos años de relación tirados a la basura, esa basura que yo aún conservaba; sabía que si quería sacarlo completamente de mi vida debía deshacerme de todo su contenido; Entre las tantas cosas que me había obsequiado habían fotos que captaron los momentos más felices, al ver todo junto no podía dilucidar como es que Ryan dejo que se acabara de esta forma nuestra relación, era perfecta o al menos eso era lo que creía.
Dejé de lamentarme, me apresure al baño, prepare la ducha con agua tibia, la temperatura era perfecta para calmar esta ansiedad, tome el jabón con esencia a lavanda que mamá me había regalado en mi cumpleaños el mes pasado, - ¡Ay Mamá!, que difícil es entenderte. Ahora pienso en ella, me va a odiar si rechazo a Ryan, pero ¡Joder!, ¡Es mi vida!.
- ¡Cariño!, ¿Te encuentras bien?, era mamá que buscaba hacer las paces, lo presentía por el tono de su voz apacible.
- ¡Sí! mamá.
-¡Necesitamos hablar Ariadne!.
Sali de la ducha más tranquila, mi madre seguía esperando fuera de mi habitación insistiendo en hablar, asentí después de unos minutos, abrí para permitirle el ingreso, me senté frente a mi mesa de noche, ella se acercó a mi espalda, dándome un dulce beso en la mejilla; como mamá me lo había pedido, busqué el vestido más bonito por supuesto sensual. La vi dibujar una sonrisa de satisfacción, lo que ella no sabía es que lo hacía para dejar sin aliento a Ryan, de esa forma quería demostrarle lo idiota que fue y que ahora tenía que sufrir porque ya me perdió.
- ¿Estás complacida mamá?, ¿Qué tal luzco?
- ¡Mi niña eres toda una modelo!
- ¡Gracias Mamá!
- Debo antes decirte algo cariño, debes escucharme atentamente.
Su sonrisa se esfumo, ahora lucia triste, era la forma de manipularme para asegurarse que todo salga bien, pensaba ¡No mamá!, esta vez no ¡No voy a caer!
- Quiero que sepas algo muy importante de tu hermano.
- ¡Mamá!, no empieces. Me levante del sillón, restándole importancia a sus palabras, abrí mi armario para organizar los vestidos que no usaría.
- Discúlpame mi niña. creo que no fue correcto todo lo que dije en la sala hace una hora, pero no encontraba la forma de hacer que entraras en razón, sobre todo por qué hay un motivo de vida o muerte detrás de todo esto.
- ¿Qué motivo mamá?, Tu viaje a las Bahamas, le recite con mucho enojo su queja.
- ¡No cariño!, tu hermano esta muy enfermo, esta muriendo y si no lo ayudamos pronto será muy tarde.
- ¡MAMÁ!, hasta donde eres capaz de llegar, ahora utilizas a mi hermano, ¡ESTAS ENFERMA! ¿Qué te pasa?
Estaba alcanzando los límites de cualquier mentira por su jodida ambición, esto no podía perdonárselo, no es justo lo que hacía.
- ¡Escúchame!, no quería orillarte a esto, ya consulté con el banco y con la aseguradora, ni hipotecando la casa podemos cubrir con la mitad de los gastos. -Tu hermano es joven merece una segunda oportunidad de vivir.
Me gire hacia ella, quería tenerla frente a mí.
- Supongamos que te creo, ¿Dónde están tus evidencias?, ¿Qué médico certifica la enfermedad de mi hermano?, y dime exactamente ¿Qué tiene mi hermano?
- ¡Leucemia!, dijo así sin más.
Rompió en llanto era el boom para que todo se confabule a favor de su dramática actuación.
- Déjame ver esos análisis médicos. Extendí mi mano para recibir los documentos.
- ¿Recuerdas el desmayo repentino que reportaron en el High School?.
- ¡Si!
- El Entrenador de futbol me sugirió hacerle exámenes porque tenía sospechas de anemia, en los últimos meses había tenido un bajo rendimiento en sus prácticas y ni se diga de sus calificaciones, están a punto de expulsarlo del equipo. - Todo este tiempo pensé que era por la muerte de tu padre, todos estábamos deprimidos.
Miré a mi madre buscando la verdad en sus ojos, se dice que son el espejo del alma, quería ver que reacción seguía sosteniendo.
- Aquí hay muchos exámenes mamá.
- ¡Si cariño!, los hay, por que el médico quería descartar todos los tipos de anemia, el ultimo síntoma que hizo sospechar que se trataba de anemia aplásica fueron los constantes sangrados nasales y moretones que aparecieron. -Pero- se añadió de ultimo un examen con punción lumbar para verificar que no se tratara de leucemia. Precisamente fue ahí donde dio positivo.
- ¡MAMÁ!, ¿Por qué me lo cuentas hasta ahora?, estos resultados tienen fecha del mes anterior.
Volvía a tener esa sensación extraña de dolor y confusión, fue la misma que sentí al ver en la entrada el rostro de los policías, supe en su mirar que no traían buenas noticias, mi padre llevaba tres días desaparecido. Era un panorama desalentador, mi padre nunca dejo de comunicarse cuando salía de viaje, él siempre contestaba mensajes y llamadas. Entonces comprendí que estaba en serios problemas y quizá nunca más lo vería entrar con su enorme sonrisa y su melodiosa voz cantando de alegría al vernos a mí hermano y a mi correr a sus brazos, nos amaba, perdí gran parte de mi vida cuando se fue, era el mejor papá del mundo.
- ¡No cariño!, ¡No llores!, tu carita se inflamara ni el maquillaje lo cubrirá, y Ryan tiene que verte radiante.
No podía pensar, me aleje de mamá, mi llanto no cesaba, como si hubieran abierto una llave en mis ojos dejando caer cada gota de agua de mi cuerpo, ¿Cómo podía procesar esto?, Dios por favor no, mi hermano NO, ¿POR QUE?
- ¡Ariadne! ¡Calmate hija!
- ¿Qué pretendes mamá?, CONTESTAME, me gire hacia a ella quitando sus manos de mis hombros. - Todo el dinero que dejo mi papá, incluida la granja en Colorado lo perdiste todo en tus juegos de azar.
Movía mi cabeza mirándola fijamente, en ese momento solo podía culparla a ella, nunca nos cuidó, siempre fue una mala madre, mi hermano estaba así por su culpa.
- ¿Qué mamá, no te cansas?, ahora pides a Ariadne que se sacrifique por mí, irrumpió mi hermano en mi habitación, había escuchado toda la conversación. – No Ariadne, mi futuro no depende de ti, hermana tienes que hacer tu vida, la mía se acaba, está pactado, pero la tuya apenas comienza.
Él estaba parado ahí en la entrada de mi habitación con su expresión tan segura con esa hermosa sonrisa, me sorprendió mucho la serenidad con la que enfrenta su situación, me abalance hacia él para abrazarlo, quería sentir su corazón latir, que él está vivo y que seguiría así, tiene que estudiar, ser aquel ingeniero que un día con mucha confianza y convicción lo profesaba para luego formar su familia y darme sobrinos, yo no lo dejaría morir.
- ¡No Ariadne!, ya no quiero verte llorar, mírate estas hecha toda una mujer y una muy hermosa, todos me envidian por ser tu hermano. Ningun hombre debe ser la causa de tu llanto, tampoco yo aunque sea tu hermano.
- Hermano, lo que me pides es inútil, yo dejare de llorar el día en que los médicos digan que tu venciste esa enfermedad. Ese día celebraremos por todo lo alto hermanito.
- Ariadne ¿Quién puede contigo con esa carita?, pero no de la manera en que te pide mamá. Pensaremos en algo. – ¡Adios Mamá!, ya deja a Ariadne, me están esperando unos amigos, volveré mañana.
Lo seguí mientras se alejaba de la habitación quería grabar en mi memoria la forma de su espalda, su caminar, el sonido de sus pasos, era como ver y escuchar a mi papá en casa. Son tan parecidos, lo mire a través de la ventana, subió a un Jeep deportivo con Edward y Lian sus amigos de infancia.
- Aún estamos a tiempo de hacer algo hija. Bebe este té para que te calmes.
Mire a mamá, ella se veía tan relajada, era su hijo, no entiendo cómo podía verse así. Recibí el té porque sentí que lo necesitaba, era demasiado por procesar, de repente me quede perdida en mis pensamientos mirando aquel álbum que se encontraba en una repisa de la sala, estaban las ultimas fotos de papá cuando viajamos a conocer Ecuador, su país de origen, el deseaba tanto que aprendiéramos de su cultura y sus costumbres, pero el tiempo no nos alcanzó, abrace al álbum mientras dejaba en libertad algunas lágrimas que se peleaban entre las ganas de desvanecer y las ganas de luchar. - ¡Ay papito!, Si solo estuvieras aquí. Suspiraba de dolor y total desconsuelo, era imposible no remover todo lo que aún no cicatrizaba, era demasiado pronto para empezar a sanar. Hasta ese momento no me había dado cuenta de todo el tiempo que había pasado, se acercaba la hora de la llegada de Ryan y yo estaba aún entre lágrimas. Me levante, lave mi cara y me maquille un poco.
- ¿Cómo puedo hacer esto?, Empezó el debate entre lo que estaba bien y mal. Lo que estaba a punto de hacer de ninguna manera estaba bien, pero amo a mi hermano, más de lo que me amo a mi misma.
Entonces me decidí, me levante con ánimos de conquistar al mundo para dárselo al ser que más amo sobre la faz de esta tierra.