Al tocarlo, pude darme cuenta que estaba temblando, no sé si de frío, o de miedo, parecía un niño perdido, temblando solo en un rincón. –Julián: Ritsu, ¿Estás bien? - él levantó la vista, tenía la cara y los ojos rojos, me vio por un momento y después, se abalanzó sobre mí, me abrazó tan fuerte, como si me dijera que no lo dejara. Seguía temblando, lamentablemente, yo también estaba mojado, así que no podía hacer nada al respecto. Comenzó a sollozar mientras se aferraba a mí, a estas alturas, no sabía lo que le pasaba, no sabía qué es lo que lo había hecho llorar de esta manera. – Julián: ¿Estás bien? - él sólo movió la cabeza negando - ¿Quieres hablar de eso? - volvió a negar y se aferró a mí con más fuerza, yo no pude resistir el impulso de abrazarlo. La habitación quedó en completo

