Rachel Mac Millán Después de varios días una sonrisa creció en mis labios. Me fije entre el tumulto de gente que había en el aeropuerto a ver si la encontraba. Moví mi cabeza a los lados buscándola y después de unos segundo fue que me tope con ella, que por cierto traía la misma expresión desorientada que yo. - ¡Charlie!. Sus ojos dieron conmigo y una risa escapó de sus labios. Se acercó corriendo y a unos pasos de llegar las dejó bruscamente haciendo que una de ellas cayera al suelo. Lo siguiente que sentí fue sus brazos rodeándome. -¡Eres tú!- Se separó para mirarme-. ¡Dios, si eres tú!. No se si el acostumbrarme a verte todos los días me afectó que cuando no lo hice te extrañe, mujer. - Yo también te extrañé, Charlie. Ella regresó por sus maletas y yo

