Rachel Mac Millán Charlie borró su sonrisa poco a poco hasta quedarse con la boca entreabierta. Alucinaba con mis palabras y no era su culpa, yo tampoco terminaba de creérmelo. Era un mar de emociones y hasta ahora entendía porqué algunas novias eran tan sensibles. Estaba feliz, eufórica, sin embargo el temor de equivocarme no desaparecía. Ella recobró su sonrisa y me abrazó haciéndome reír. Una de las cosas que más iba a extrañar de Inglaterra era a Charlie, mi energética amiga. Hace poco había vuelto, me sorprendió cuando de pronto tenía un mensaje de texto suyo diciéndome que se marcharía hasta no se de donde a ver a su mejor amiga. Lo único que pude hacer es preguntarle si había llegado bien, pues aunque ella quisiera ocultarlo todavía estaba muy lastimada luego que ése

