[ZEHRA] Pasan meses. No los cuento con exactitud porque el tiempo, después de todo, deja de obedecer a los calendarios cuando una vida entra en pausa forzada. Son meses hechos de trámites, de silencios largos, de llamadas breves que nunca dicen demasiado. Meses en los que el juicio avanza sin mí, como una maquinaria que ya no necesita mi cuerpo presente para seguir funcionando. Yo sigo viviendo en paralelo. Aprendo a moverme en una normalidad nueva, todavía frágil. Reorganizo empresas que ya no me pertenecen como herencia, pero sí como responsabilidad. Firmo documentos con un nombre que vuelve a ser mío. Me acostumbro a un cuerpo que cambia de ritmo, que se vuelve más lento, más consciente, más exigente. El embarazo avanza sin dramatismos, como si la vida insistiera en abrirse paso inc

