Cuando del puesto de seguridad les avisaron que se acercaba Johnny por la entrada, Linda no se sorprendió. De hecho estaba puesta sobre aviso, por la joven. Por supuesto le había contado todo lo acontecido a Mike. Conociendo a su hijo, el más inmaduro de toda su prole, ambos imaginaron que iría a la casa familiar por el consejo de su padre. Ella directamente le abrió la puerta. Él tenía el ceño fruncido y su rostro descompuesto. Evidentemente la noticia del embarazo no le había caído muy bien. —Hola hijo — le dijo abrazándolo. Extraño en ella, pero más extraño fue que él se dejara abrazar como un niño pequeño. Acarició su cabello con cariño y él la apretó fuerte. Esa vez no le podía decir que todo iba a pasar como cuando murió su hámster y era pequeño. Había llegado la hora de la verd

