Johnny se quedó hasta la noche del sábado con sus padres. Su madre también le habló. Él estaba fuera, el sábado por la tarde. Faltó al entrenamiento de su equipo. Él siempre fue una persona alegre, no sabía lo que era sentirse deprimido, pero se sentía...abatido. Linda observaba desde un ventanal de su casa cuando se marido se acercó por su espalda y la abrazó. Ella se dejó envolver por su calor y se apoyó sobre su hombro. Dió un largo suspiro. —Juro que hay veces en que no entiendo a nuestro hijo... —Es joven...— intentó justificarlo Mike. —Nosotros también fuimos jóvenes...y no éramos así...tannn... inmaduros... —¿Estás segura querida? Nosotros teníamos lo nuestro...y nos mandamos nuestras cagadas también...— dijo recordando con nostalgia y pesar los errores de su juventud. Cuando

